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lunes, 29 de enero de 2018

Tamerlán

Saludos. Como ya anunciamos en nuestros artículos sobre Gengis Khan, hoy hablaremos de una de sus más ilustres “descendientes”. Al menos, uno de los que dejó mayor rastro en la Historia, aunque fuera un rastro de cadáveres. Hablaremos de Timur, también conocido como Timur-i Shenk, es decir, Timur el Tullido, o como Tamerlán o Tamurbec, Señor de Hierro.

                Timur fue un hombre de su tiempo. Nació en la era en la que el gran imperio mongol, dividido, se descomponía rápidamente; cuando los turcos volvían a tomar el control de las ciudades de Siria, Irak y Persia y cuando las tribus mongolas que habían formado parte del Il-Khanato y la Horda de Oro se separaban, guerreaban entre ellas y carecían de un líder fuerte que los llevara de nuevo a la conquista.  Vino al mundo en la aldea de Qhesh, cerca de Samarcanda, hijo de un señor menor mongol caído en desgracia, y cuya hueste se reducía a cuatro o cinco jinetes. Timur heredó su pobreza, pero comenzó a destacar pronto en sus correrías, y no tardó en reunir  trescientos jinetes. Se hizo famoso por su habilidad y audacia para robar ganado, saquear huertas y asaltar caravanas. Era generoso con otros mongoles que se veían despojados de la gloria de sus padres, y vieron en él un líder a quien seguir.
 Por aquellos días, el señor de Samarcanda, que desde 1365 había vuelto a tener un líder turco, lo condenó a muerte, pues sus correrías habían sido muchas. Pero en su corte había otros nobles mongoles que le aconsejaron no eliminar a un líder tribal como Timur, que además había comenzado a propagar el rumor de que descendía del propio Yagatai, hijo de Gengis Khan. De modo que se le perdonó, y Timur fue invitado a la corte. Pero se le acusó pronto de conspirar para  y derrocar a los turcos y tuvo que huir para volver a la vida errante. Aun así aumentó su hueste y robó a muchas y ricas caravanas, algo impensable en los tiempos del Gran Khan, pero que en aquellos días era el síntoma de la ausencia de autoridad más allá de las ciudades. Fue durante un robo de ganado que tuvo que enfrentarse con los guardianes, y en la batalla fue herido de gravedad en la pierna y perdió dos dedos. Le dieron por muerto, pero por la noche despertó y se arrastró entre los cadáveres. Consiguió regresar entre los suyos. Y aunque así fue como quedó tullido, su nombre corría de boca en boca de los mongoles. Fueron a buscarle y en un kurultai, una asamblea tribal, fue elegido para liderar a los mongoles y recuperar Samarcanda. Y por fin tuvo la oportunidad en una salida que realizó el emir turco. Los mongoles atacaron por sorpresa y mataron a su escolta. El príncipe huyó, pero le encontraron más tarde. Y así fue como Timur asaltó el poder. Era el año 1370 y  acababa de obtener su primer pequeño imperio: el gobierno de uno de los estados más importantes que habían quedado tras la descomposición del Il-Khanato. Y así, como una piraña introducida en un acuario, comenzó a devorar a sus vecinos.

Tras  Samarcanda, entre 1370 y 1380, lanzó sucesivos ataques a las regiones vecinas, desde la Corasmia hasta el sur del mar Caspio. Sus conquistas eran dominadas mediante gobernadores de su confianza, que se encargaban de mantener el control y recaudar los tributos. Pero no solo prestó atención a lo militar. Timur tenía la visión de un nuevo imperio mongol unificado, pero no contaba con fuerzas suficientes.  Pero sí poseía la astucia necesaria. Sus emisarios le informaban de todo lo que ocurría. Tenía espías, también entre los mercaderes. Así supo que el kanato de las estepas estaba inmerso en interminables guerras internas. Habían vuelto al estado inicial antes de Gengis Khan. Él intentó influir y dio protección a uno de los aspirantes llamado Toqtamish. Su objetivo era ayudarle a conseguir el poder, y gobernar a través de él, ya que Toqtamish sí era de la estirpe de los kanes y eso le legitimaba. Su apoyo a este hombre fue uno de sus pocos errores.
A partir de 1385 y hasta 1398, Tamerlán combinó exitosas campañas de conquista con continuas revueltas en sus territorios. El Tullido cabalgó de este a oeste y de norte a sur. Conquistó el Irak turcomano, invadió Georgia y Armenia y llegó a atacar Siria y a luchar contra los otomanos y la dinastía mameluca de Egipto. Y todo ello mientras hacía frente a continuas invasiones desde la estepa y desde el kanato de la Horda de Oro. En estos años se forjó el aura de terror de Tamerlán. Pues el terror fue utilizado como arma política. Podríamos quedarnos con la imagen popular de esta figura: un ser malicioso, cruel y sediento de sangre. En las crónicas de los reinos que conquistó se le llama directamente "Satán". Y no es que su fama sea inmerecida, si nos atenemos a los hechos Por ejemplo, cuando atacó la ciudad de Sabastria, en territorio otomano, los gobernadores ofrecieron mucha resistencia, pero tras varios días le ofrecieron oro y plata. Tamerlán aceptó reunirse con ellos tras prometer que no derramaría su sangre. Y cumplió su palabra: los enterró vivos y así entró sin resistencia en la ciudad y provocó una masacre. A los pobres gobernadores les hubiera venido bien leer la Iliada: "No hay tratos entre leones y hombres". Y los leones cambiaban de dirección al ver llegar a Timur.
Timur y caminando con su bastón.
Hay otro ejemplo en la "Historia de Tamerlán y sus sucesores", una crónica armenia escrita por T´ovma Metsobets. Entre los muchos horrores que narra, encontramos el asedio de la fortaleza de Vana Hayots: tras cuarenta días de resistencia, los defensores fueron derrotados, y Timur ordenó esclavizar a mujeres y niños y despeñar por una torre a los hombres. Se arrojaron tantos cadáveres que el foso al pie se fue rellenando, y los últimos en ser arrojados sobrevivieron a la caída. Los cristianos armenios llamaron a ese día "El Juicio Final", pues en verdad creyeron que Timur devorarái el mundo.
Y en "Embajada a Tamerlán", de Ruy González de Clavijo, del que hablaremos más abajo, el embajador castellano describe sus espeluznantes pirámides de cráneos. Fijaos qué testimonio: " Y fuera de esta ciudad cuanto un trecho de ballesta estaban dos torres tan altas como un hombre podía echar una piedra en lo alto, que eran hechas de lodo y cabezas de hombres, y estaban otras dos torres caídas en tierra. Y estas torres que de cabezas eran hechas, eran de unas generaciones de gentes llamadas Tártaros Blancos [...] Y estando cerca de esta ciudad, llegó la hueste del Señor, que los desbarató, y mataron a cuantos de ellos hallaron, y de las sus cabezas mandó el Señor hacer aquellas cuatro torres, y eran hechas de un lecho de cabezas y un lecho de lodo, de forma alterna [...] Y las gentes de esta ciudad decían que muchas veces veían lumbre de candelas de noche encima de estas torres". Hay que destacar que la descripción, perfecta desde un punto de vista constructivo, contrasta con la típica imagen tradicional de pirámides. Me parece mucho más acertada la de Clavijo. Una sucesión de cráneos y lodo (o mortero pobre o incluso adobe) para dar rigidez y poder asentar ladecuadamente a siguiente capa de cráneos permite regularizar los apoyos y levantar torres altas, más que pirámides. Y mi idea de torre se basa también en la afirmación de Ruy de que había dos derribadas. Una pirámide no se puede "caer" tal y como él lo describe.
Ruy González de Clavijo inmortalizado frente a Tamerlán.


Damasco fue destruida tras ofrecer resistencia a la conquista de Tamerlán. Y siglo y medio después del terror que asoló Bagdad con la llegada de Gengis Khan, Timur volvió hasta ella para sofocar una rebelión, y fue por segunda vez destruida. Y si la primera vez el Tigris bajó negro de la tinta de los libros que se arrojaron al río, esta vez el río bajó rojo. Y no, no era tinta.

                Podríamos, como dije al principio,  quedarnos con esta imagen, pero solo  si fuésemos otro tipo de lector. Nosotros no haremos eso. Nosotros intentaremos contextualizar. Si leemos esos mismos textos que hemos usado en este artículo, encontraremos también mencionados años de paz en los que se reconstruyó todo lo destruido. Hasta la crónica cristiana armenia hace mención a esos monasterios reconstruidos e iglesias refundadas, que volvían a llenarse. Y Samarcanda, la que nos  ha llegado hasta  hoy, es la Samarcanda que reconstruyó Timur. González de Clavijo nos cuenta cómo este trajo a ingenieros, arquitectos y artistas de todas las nacionalidades y credos para reconstruirla y convertirla en una la ciudad tal vez más cosmopolita de su época:  chinos, mongoles, genoveses (en esta época los genoveses están por todas partes a lo largo de la Ruta de la Seda), persas, turcos… Cualquiera que destacara en su campo fue bien recibido.

Imagen tradicional de las torres de cráneos. Ruy González las
describe de forma diferente, mucho más razonable.
                No debería sorprendernos encontrar estas dos facetas en Timur y sus descendientes. Recordemos que aquellas regiones tan extensas requerían un gran esfuerzo para ser conquistadas y se sublevaban fácilmente. En estas tierras encontramos poderosas ciudades muy distantes unas de otras, rodeadas por terrenos fértiles bien cultivados y cuidados, pero entre ellas había muchos espacios vacíos difíciles de controlar. La solución de Gengis Khan fue demoler todas sus murallas. Pero en esta época, sin poder unificado, las murallas habían sido reconstruidas, y Timur no optó por demolerlas de nuevo, pues sabía que tendría dificultades para defenderlas posteriormente.  Pero esas ciudades fortificadas optaban a veces por rebelarse ante el menor símbolo de debilidad o lejanía de Timur. En esa situación, el terror era el argumento para que la ausencia de Timur no desembocara en una nueva revuelta. Las pirámides y torres de cráneos tenían el siguiente mensaje: “Si pensáis en rebelaros, adelante, pero tarde o temprano volveré a pasar por aquí con mi caballo y acabaré con vosotros, hijos de perra”.

                Timur nunca se autoproclamó Gran Khan. A pesar de que había propagado una falsa genealogía, todos sabían que no tenía la sangre de Gengis Khan, y esto no lo legitimaba para reclamar el poder total sobre el pueblo mongol. Por el contrario, gran parte de su actividad política estuvo destinada a emparentar con los grandes khanes y tomar partido por sus miembros más adecuados para ser gobernados a distancia. Pero era un plan complicado. Recordemos a Totqamish: como dijimos antes, encontró refugio en la corte de Timur durante la lucha dinástica entre los clanes mongoles de la estepa, pero finalmente se hizo con el dominio de la Horda de Oro y lanzó una campaña de “agradecimiento” invasor sobre Timur, el único que podría hacerle sombra.

Miniatura de la biografía de Timur. Batalla contra Togtamish
                Pero Tamerlán los superó a todos. Era un hombre realmente inteligente y astuto. Se dice que no sabía leer ni escribir, pero quienes hablaron con él dijeron que tenía muchos conocimientos  y conocía muchas disciplinas. Y como estratega era genial. Tal vez no tenía la sangre de Temujin, pero sí su astucia y aun más. Supo aprovechar como nadie la velocidad de sus ejércitos y buscó siempre sorprender a sus enemigos en velocidad y no estar donde se podía esperar que estuviera. Fue un maestro del engaño estratégico, y en las crónicas de sus campañas es frecuente la frase  tipo  “redujo tres jornadas de marcha a una sola”. A modo de ejemplo, nos fijaremos en la victoria final sobre Toqtamish, tal como la narra Ruy González de Clavijo. Totqamish y Timur se encontraron con sus ejércitos en un vado del río Jundurch. Toqtamish vaciló y decidió no combatir, sino subir corriente arriba por su orilla. Timur le siguió por la suya durante dos días, pero esa segunda noche disfrazó a todas las mujeres y niños (en esta época, los mongoles viajaban con toda su familia a la guerra) de soldados, mientras enviaba un destacamento río abajo para cruzar el vado. Al anochecer del tercer día cayó de improviso sobre el campamento de Toqtamish. Nadie los vio. No hubo tiempo para preparar una defensa. Podríamos imaginar a Timur, sobre su montura, observando satisfecho el campamento enemigo en llamas, iluminando la noche de la estepa, mientras los gritos de terror de sus enemigos se elevaban hacia el cielo y se extinguían, al igual que las chispas que ascendían de los incendios.

Samarcanda, hoy.
                Fue además ingenioso. Cuando invadió La India fue derrotado en su primer encuentro con los elefantes, pero a la siguiente batalla, cargó a los camellos que cargaban la impedimenta con ramas secas y brea, y en llamas los lanzó contra los elefantes. Todos los paquidermos  entraron en pánico y se volvieron contra sus propias filas. Pero si daba miedo así, resultaba aterrador cuando se ponía de buenas. Clavijo cuenta que tras derrotar a Totqamish, uno de sus propios generales se puso al frente de la Horda para intentar reclamar el poder. Timur le envió un mensaje diciéndole que él era su amigo y que no tenía nada que temer de él. Pero Edegui, ese general traidor, cuando leyó el mensaje supo lo que le esperaba. Lo había visto hacer a otros. Dio una única orden: volver grupas y perderse hacia el norte, poniendo tanta tierra de por medio como pudiera.

                Entre 1395 y 1405, Tamerlán, haciendo frente a los mencionados problemas internos, lanzó nuevas campañas: invadió La India y destruyó el sultanato de Delhi; aplastó a la Horda de Oro y llegó a atacar las tierras de los Rus e  invadió tierras del imperio otomano, Georgia y Armena y venció al sultán Bayacid de forma humillante. Su imperio llegó a controlar una franja costera del Mar Negro.

La ruta perfectamente descrita de Ruy González de Clavijo,
injustamente poco recordado.
                La victoria sobre los otomanos fue conocida en Occidente, y sus reinos vieron en él un poderoso aliado para presionar a estos, lo que ayudaría en las guerras del Mediterráneo. Con este objetivo, Castilla envió aquella famosa embajada de Ruy González de Clavijo. Esta embajada se encontró, tras un viaje de un año largo, con Timur muy cerca de donde nació este,  en una aldea próxima a Samarcanda. Clavijo escribió un estupendo relato de todo aquel viaje, un testimonio súper valioso sobre cómo se vivía en aquella región y con numerosas anécdotas sobre Tamerlán. Las relaciones fueron buenas, pero Timur estaba preparando su campaña contra China y no dio una respuesta efectiva, aunque sí positiva, a la propuesta.

                Poco después, Timur moriría al poco de comenzar dicha campaña contra China. Murió viajando, como había vivido. Sus descendientes intentaron mantener su imperio, pero ninguno de ellos estuvo a la altura. Aun así gobernaron en una época en la que Asia, demográficamente, se formó tal y como la conocemos ahora, con esa abigarrada mezcla de iranios tayikos, mongoles, turcos e indoarios que hay en Asia Central. Y una de sus ramas consiguió afianzarse en la India, los gobernantes mogoles, que la dominaron hasta el siglo XVIII y son merecedores  de otro artículo para ellos solos.

Timur y los timúridas en los wargames
Para DBA, la lista timúrida es la IV/75. Se trata de un ejército de alta agresividad (4) y
Un precioso ejército timúrida
terreno estepario, no muy diferente a otros contemporáneos. Se basa en seis peanas de Cv, una de las cuales es el general y que representan una combinación de caballería pesada mongol y alguna peana de arqueros acorazados a caballo tipo ghilmen, de origen persa o turco, pues DBA no diferencia estas diferentes tradiciones. Luego hay dos peanas de caballería ligera, caballería tribal mongola o turcomanos aliados. Hasta ahí lo habitual. Las ultimas cuatro peanas permiten hacer alguna travesura. Tiene una opcional que puede ser El (de su época en La India o 4Bw, arqueros regulares. Otra peana de 3Bw, arqueros irregulares, normalmente montañeses. Una peana de Ps arqueros o jabalineros montañeses o incluso arcabuceros,  y una última peana que puede ser 3Sp o 3Ax, que son infantería afgana, del mismo tipo que encontramos en los ejércitos de la dinastía gúrida.
Es un ejército difícil de llevar a torneos por su alta especialización y alta agresividad, pero también es cierto que tiene al menos cuatro peanas de tropas que pueden manejarse bien en terreno difícil. Sin embargo, hay que destacar que DBA propone una campaña llamada "Tamerlan", que sería preciosa de jugar. porque debe enfrentarse a un montón de ejércitos del mismo tipo, y hay que currárselo mucho. El elefante en dicha campaña es un buen elemento para los asedios. Además, se dio tortas con todo el mundo. Si recordáis, en la lista de DBA viene un renglón con los ejércitos rivales históricos, y la lista de Tamerlán tiene muuuuuuchos enemigos históricos.

Grupo de mando timúrida.

En AdlG, la lista es la 258, Timúridas. Aquí se puede apreciar mejor la tradición de caballería. El núcleo de caballería pesada de origen mongol, que puede tener la habilidad de "impacto". Hay una minoría de caballería tipo Ghilmen. La ligera la considera turcomana, pero si usamos la mongola tampoco pasa nada. Y luego tenemos los elefantes, los arqueros, los arcabuceros y los lanceros afganos y eso. Pero, ojo, aquí el autor sí nos permite tener algún juguetito más: han incluido dos peanas de SCH, que deben representarse como los camellos cargados con el material en llamas que mencionamos en la invasión a La India. Estupendo. Y también podemos usar levas sacrificables de miserables prisioneros usados como carne de cañón en los asedios, y artillería pesada. Esta última yo la echo de menos como opción en DBA. Después de todo Tamerlán tuvo que asediar muchas veces.
 

jueves, 3 de agosto de 2017

La era de los kanes

Saludos. Habíamos dejado a Gengis Khan en el Cielo y a su tercer hijo, Ogodei, al frente de su nuevo imperio. Ogodei continuó la labor de su padre a la hora de estructurar su imperio, potenciando la ley, y creando los elementos que requiere un imperio tan grande para ser gobernado. Desde la entrada en la estepa en el lejano oeste de Jurasán y Corasmia hasta Pekín, toda la tierra pertenecía al gran Khan. Se establecieron impuestos, se dispusieron guarniciones, se controló totalmente la Ruta de la Seda, y por tanto, la ruta que unía cultural y económicamente Occidente con Oriente y se articuló el territorio mediante un elaborado sistema de postas. Un mensaje podía llegar en apenas unos días de una punta a la otra del imperio gracias a las estaciones de postas separadas una jornada de camino a caballo. Ninguna información escapaba del Khan. Ningún punto estaba demasiado lejos para que no pudiera enviar su ejército. Y la institución más importante para los khanes y jefes se convirtió en la Gran Asamblea, el Kurultai, que se celebraba una vez al año y en la que se reunían los khanes y jefes mongoles de todo el imperio, se elegían líderes y cargos políticos y militares, y se enjuiciaba el cumplimiento de la ley mongola en las conductas de los jefes. El Kurultai tendría una importancia decisiva en la articulación del imperio universal mongol, pues ataba a los líderes mongoles de las diferentes naciones dominadas a su origen estepario.
Territorio bajo dominio mongol o sometido a los mongoles
La política "diplomática" de Ogodei fue la misma de su padre... Las campañas se extendieron hasta la extición completa de la dinastía Jin. También lanzó dos campañas contra el reino de Corea, quienes resistieron con uñas y dientes y plantearon una férrea defensa en dos campañas sucesivas. Ante el agotamiento de las partes, Corea no pudo evitar, no obstante, convertirse en un estado tributario de los mongoles, pero conservó sus propia dinastía Koryo al frente. A lo mejor un día hacemos un artículo sobre estos valerosos coreanos, que han sido ignorados por Occidente, pero que, como todo aquello que ignoramos, cuando comenzamos a estudiarlo nos parece fascinante.
En el oeste, Ogodei puso al general Chormaqan Qorchi al frente de la campaña contra el califato abásida. Así, los mongoles fueron penetrando en Irán y se fueron abriendo paso hacia Bagdad a lo largo de los años. Con Persia bajo su poder, los mongoles tuvieron acceso a los más finos productos del sofisticado y decadente califato: acero damasquino, telas, bordados, caballos árabes que tanto les fascinaban, dromedarios y camellos para cruzar los desiertos, y un largo etcétera. Ogodei no vería el califato conquistado, pero sí sus descendientes, que establecieron en Il-kanato (ver más abajo).

LA HORDA DE ORO
La campaña más exitosa de Ogodei fue la que encargó  a los príncipes Batu, Buri, Goyuk y Monge. El ejército de estos jóvenes generales sería bautizado con un nombre, quizás mal entendido, pero inconfundible: la Horda de Oro, que también fue conocido como el kanato de  Qipchaq, que era el nombre de la estepa al norte del Mar Negro.. La Horda de Oro se lanzó hacia las tierras de más allá del Volga, y fueron los primeros mongoles en poner las pezuñas en Europa.  Derrotaron al estado de los búlgaros del Volga (ya hablamos de ellos en el artículo de lo búlgaros. Recuperaremos ese artículo para HistoriaHispano más adelante) y siguieron hacia el oeste, hacia los principados de la Rus de Kiev. Subyugados y vencidos, los habitantes de la Rus huyeron a los bosques cuando pudieron, y el poder de sus príncipes de Kiev y sus boyardos, casi desapareció. 
Pero la Horda de Oro no se quedó aquí. Entró en Europa. Pues sí, mucho antes del poder otomano, los mongoles llegaron a poner cerco a Viena en 1240, tras haber saqueado Kiev, Polonia, lo que ahora es Bohemia y Hungría y subir por el valle del Danubio. Sólo la muerte de Ogodei en 1241 salvó a los vieneses, pues en ese momento Batu decidió dar media vuelta y marchar al Kurultai que eligiría un nuevo Khan. Pero ya había establecido la base de un nuevo estado gobernado por el poder mongol. Fue uno de los imperios de los kanes.

Es aquí,  cuando nos despedimos de nuestro guía por todo este viaje  pues "Historia secreta de los mongoles" termina aquí, a final del año de la Rata, en 1241. Transcribo su hermoso final: "Este libro fue completado cuando así lo ordenó la Gran Asamblea y cuando, en el año de la Rata, en el mes del Corzo, los Palacios fueron establecidos en Dolo´an  Boldaq de Kode´e Aral, en el río Keluren".

Tras la conquista de las tierras rusas, Batu Kan no quiso asentarse en Kiev,  ni Nóvgorod, cuyo poder todavía le presentaba resistencia, y  decidió fundar su capital en Saray, en el delta del Volga, y desde allí impusieron un sistema de tributos a los príncipes y nobles rusos. Desde allí también podía gobernar toda la pléyade de tribus túrquicas y búlgaras que habitan en la estepa cercana a Rusia.
 El impacto que tuvieron los mongoles en lo que hoy es Rusia quedó por siempre grabado en su folklore, donde los mongoles son seres demoniacos que humillan a los príncipes mientras los nobles héroes patrios los impelen a resistir. Así encontramos la historia de "Aliosha Popóvich y Tugarin". Tugarin es un mongol con un caballo que tiene alas de seda (cometas) y que puede volar, y que es derrotado por Aliosha, quien le reta tras ver cómo Tugarin entra en el palacio del zarévich Ivan y devora su comida y no tiene ningún respeto. La descripción de Tugarin el mongol es muy curiosa, y se dice que una vez muerto, con sus grandes orejas se hicieron fuentes de comida. También la población que huyó al bosque elaboró toda una serie de leyendas y tradiciones que todavía perduran, como la de Babá Yagá y las niñas que se pierden entre los árboles para ser raptadas, o salvadas, por los espíritus de los oscuros bosques de aquellas tierras.
Diorama del combate entre Aliosha y Tugarin en caballo alado
La Horda de Oro, al igual que el Kanato de Yagatai, del que hablamos ahí abajo,  quedó en la zona más alejada de los núcleos culturales de intercambio, que fueron China y Persia. Por lo tanto, controlaron a los gobernantes rusos con sus tributos, pero se quedaron en los límites de las estepas sin preocuparse mucho por lo que había más allá.  De hecho, a veces incluso lucharon juntos contra enemigos comunes. Saray se convirtió en una gran ciudad, y recibía visitas de príncipes y dignatarios de Europa, pero los kanes de la Horda de Oro siempre estuvieron subordinados a los grandes kanes que elegía el Kurultai, y que siempre fueron los kanes que gobernaron China, formando la dinastía Yuan.

EL KANATO DE YAGATAI
Yagatai era uno de los hijos de Gengis Khan. Antes de que falleciera, le encargó la administración de la estepa entre Samarcanda y los territorios Uigur. Yagatai falleció en 1242, y fue su nieto Qara Hulagu el que le sucedió. Para entonces, el Gran Kan era Kubilai (ver más abajo), y Hulago guerreó contra él, pero tras su caída, el kanato volvió a estar subordinado a Kubilai, en China.
Siendo su territorio formado por estepa completamente, y siendo sus pueblos nómadas turco-mongoles, el kanato fue el que quedó más apartado de las nuevas corrientes culturales. Sin embargo, una buena parte de la Ruta de la Seda atravesaba su territorio, y el kanato jugó un papel importantísimo en el mantenimiento de la seguridad de esta ruta.

EL IL-KANATO
La expansión de los mongoles a través del antiguo califato abásida, es decir, Persia, Irak y Siria, en el sentido amplio de los nombres, la comenzó el propio Gengis Khan con su campaña Corasmia y Jurasán. Tras la muerte del kan, Ogodey y sus sucesores siguieron avanzando por Persia hacia el corazón del califato: Bagdad.  Fueron los mongoles los que acabaron con el poder de los nizaríes y demolieron la fortaleza de Alamut, la base principal de los Asesinos. Fue demolida hasta los cimientos debido  a su ventajosa posición. Los mongoles no querían dejar que volviera a ser ocupada. Que asediaran muy bien no significa que prefirieran hacerlo.
 Y para el 1258, Hulagu (no el mismo de antes, sino un nieto de Gengis Khan) y sus tropas pusieron cerco a Bagdad. El último califa abasí, Al Muta´asim se negó a entregar la ciudad, lo que le habría salvado su vida y, sobre todo, a su ciudad y a todas las maravillas que se perdieron allí. Pero el califa se limitó a asustar a los mongoles con la ira de Alá. Recordemos que los mongoles no buscaban la destrucción como fin. Su diplomacia se apoyaba en su ejército para lograr la subordinación de ciudades y pueblos. Solo si se les presentaba resistencia recurrían a su maquinaria de guerra.
Bagdad no aguantó mucho. Sin poder real, dirigidos por un califa no demasiado cuerdo y absolutamente incompetente, los mongoles entraron en Bagdad a sangre y fuego. Nadie sabe lo que se perdió allí. Pues el Tigris no bajó rojo con la sangre de los habitantes, sino azul con la tinta de los libros que fueron arrojados a él, según dice la leyenda. Así desapareció el poder califal. Aquellos monarcas de un reino universal, que habían recibido una inmensa herencia cultural desde Al-Andalus hasta Persia y La India, vieron como todo aquello se perdió en una sola semana de saqueos. En cierta forma, fue el fin de un mundo. Pero de las cenizas de un mundo puede brotar otro.
Luego terminaron de conquistar los territorios de Armenia, Azerbayán, Georgia y Asia Menor.
Hulagu fue nombrado por el Gran Kan Kubilai Il-Kan, que significa "sub-kan" o algo así, en referencia al hecho de su subordinación al Gran Kan Qubilay, que retendría en China el poder heredado de Gengis Kan.
El asedio de Bagdad
Los mongoles no pudieron aportar nada más valioso culturalmente que aquello que habían destruido. No solo libros: artesanos, sabios... Sin embargo, sí aportaron una cosa: una unión política con China. Por primera y única vez en la Historia, China y Persia estuvieron bajo un mismo poder, y esto permitió el flujo de nuevas ideas y nuevas tecnologías, y estructuró aun más la importancia de la Ruta de la Seda no solo como vía comercial, sino como nexo cultural.
Los il-kanes implantaron una libertad religiosa que permitió la recuperación del cristianismo nestoriano, el zoroastrismo y el budismo (¿recordáis los budas de Afganistán? Pues son muy anteriores. Ya había budistas en la región cuando llegó la conquista árabe). Y se recuperó también el interés por las ciencias y la cultura. Fue en la corte ilkánida donde Rasid Ad-din escribió su tratado de Historia Universal, y a dónde se atrajeron astrónomos y matemáticos de muchos lugares para hacer uno de los observatorios y biblioteca más importante de la época, en Maragheh.
Cabe destacar también que el il-kanato intentó proseguir su expansión, y fue la dinastía mameluca de Egipto quien finalmente les venció en la épica batalla de Ain Jalut, en 1260, en la que las dos mejores tradiciones guerreras a caballo (turcos y mongoles) se jugaron el destino de Egipto y el Mediterráneo.
El il-kanato terminó descompuesto en decenas de pequeños estados cuando el poderío mongol decayó, en el siglo XIV, y la región se convirtió en una pléyade de territorios con diferentes gobernantes luchando entre ellos, de manera parecida a como ocurrió en los otros kanatos, salvo el de Yuan, que veremos ahora. Este es el territorio que recorre Ibn Battuta y del que nos deja tantos testimonios tan fascinantes.

EL GRAN KANATO DE LA DINASTÍA YUAN
Recordemos que a la muerte de Gengis Khan, las tierras al sur del Río Amarillo seguían fuera del poder mongol. En ellas gobernaba la dinastía Song. La guerra definitiva contra ellos comenzó en 1256, año en el que un gran ejército mongol cruzó el Río Amarillo. Tardarían aun 15 años en completar la conquista. Y Monge, el Gran Kan que la comenzó, murió sin verla completada. Fue Kubilai, nieto de Gengis, quien terminó la conquista, unificando toda China, y proclamando el "Gran Yuan", el Mandato del Cielo. El Gran Kuriltai nombró a Kubilai Gran Kan, heredero de Gengis Khan, y por lo tanto, los demás kanes quedaron subordinados a él, aunque de facto solo el Ilkanato le hacía caso. Los demás iban un poco a su aire.
China por aquel entonces, o las tierras que lo formaban, ya llevaban dos mil años siendo reinos organizados. Había toda una estructura burocrática y una filosofía destinada a gobernar: el confucionismo. Kubilai fue lo suficientemente inteligente como para no alterar esta estructura. Dejó de lado la vida de la estepa, movió la capital de Qaraqorum hacia el sur, y cultivó su imperio.
Kubilai  y sus sucesores, al frente de un imperio casi universal, explotaron su "neutralidad". Gobernantes pragmáticos, los mongoles no mostraron prejuicios a la hora de tomar de todos los rincones de su imperio aquello que más les gustaba para llevarlo con ellos. La corte Yuan se llenó de matemáticos y astrónomos de todos los rincones del imperio. Se fundaron escuelas de Medicina. Los sabios se llamaban unos a otros y mantenían correspondencia e intercambios estables. ¿Qué en Irán había buenos ingenieros hidráulicos? Billete para China. ¿Qué en China había grandes inventos como la imprenta y la pólvora? Pues pitando en el otro sentido.
La estabilidad que el imperio Yuan y los Grandes Kanes crearon en casi toda Asia permitieron que las relaciones entre Europa, Persia y China se desarrollaran. Es la época de los grandes viajeros. Fue a Kubilai a quien Marco Polo llegó a conocer, viajando a través de la Ruta de la Seda. La Pax Mongolica había llegado, y durante unas décadas, la dominación mongola significó, sobre todo paz y prosperidad.
Hubo campañas también. Los mongoles siguieron hacia Indonesia, por ejemplo, desde China, pero no encontraron nada que les mereciera la pena. Y  en 1274, los mongoles de Kubilai lanzaron la primera de dos intentos de invasión a Japón, después de haberse asegurado la obediencia de los coreanos.  En todos los casos, los mongoles fueron derrotados, sobre todo, debido al clima y los tifones y a su escasa experiencia en el mar. Ambas invasiones provocaron profundos cambios en Japón. Algún día hablaremos de ello con más detalle. Pero también hicieron que los mongoles decidieran dejar el mar para otros, porque ellos, donde estaban a gusto, era en tierra, y preferiblemente a lomos de un buen caballo.
El Kamikaze, el Viento Sagrado, destruye la flota mongola
La dinastía Yuan se mantuvo aproximadamente un siglo, hasta que fue desplazada por una nueva dinasíta de origen Han y nombre legendario: la dinastía Ming. Estas cosas no ocurren de un día para otro. La rebelión que comenzó en 1351 siguió a una serie de desastres económicos y unas inundaciones brutales en la cuenca del Río Amarillo. Fue un desastre del que los gobernantes mongoles no pudieron reponerse, y abrió la puerta a las organizaciones secretas de Han y otras etnias chinas que habían sido desplazadas de los núcleos de poder.

LA VIDA EN EL IMPERIO DE LOS GRANDES KANES
Los kanes mongoles fueron extremadamente pragmáticos. Siendo neutrales en los primeros años de su imperio, se abstuvieron de favorecer o perseguir a musulmanes, cristianos, judíos y cuantos vivieran bajo su poder. Sí mostraron un gran interés en el budismo, que muchos adoptaron, sobre todo entre los ilkanes y los Grandes Kanes Yuan. Algunos llegaron a ayudar a la VII Cruzada contra los musulmanes, sobre todo impelidos por una esposa real de Hulagu, que era cristiana nestoriana y debía de ser una mujer ciertamente notable a juzgar por la influencia que tuvo en su gobierno. Con el tiempo, sin embargo, muchos kanes se convirtieron al islam, sobre todo en Persia y en los territorios de Yagatai, más por buscar ventaja política cuando el poder del imperio se fue desestructurando, y tuvieron que contar con los apoyos locales en mayor medida.
Entre los gobernadores de las ciudades y los territorios era costumbre agasajar a los viajeros, y muchos habían establecido zaguías y residencias temporales, y tenían instaurados banquetes regulares, y solían hacer excelentes regalos en forma de ropas y monturas para el viaje. Siempre se interesaban por las noticias y solían entrevistarse con los diplomáticos.
Como decíamos, el imperio universal de los mongoles garantizó la seguridad de los caminos, y los grandes viajeros comenzaron a circular por el mundo. No he leído el Libro de las Maravillas (pero lo haré, ¡ja!), pero sí conozco bien el viaje de Ibn Battuta, que recorrió Asia a mediados del siglo XIV y nos dejó muchos testimonios apasionantes, que nos permiten imaginar de primera mano como era la vida de aquellos imperios.
Ibn Battuta entre los mongoles
Alrededor del 1332, Ibn Battuta, que estaba en Constantinopla, fue invitado a viajar hasta Sarai, la capital de la Horda de Oro. Fijaos lo que dice: "Sarai es una ciudad muy bella y grande en extremo [...] Un día montamos a caballo, con uno de sus notables [...] nuestro alojamiento en una punta y salimos de allí a primera hora de la mañana, llegando a la otra punta después del medio día.`[...] las casas están pegadas unas a otras, y no hay ruinas, ni jardines ". Un ejemplo del cosmopolitismo mongol: "En esta ciudad hay diversas taifas: los mongoles son los habitantes del país y sus dueños, siendo musulmanes una parte de ellos; los arios, que son musulmanes; los kipchaks; los circasianos; los rusos y los griegos, que son todos cristianos. Cada taifa vive en un barrio aparte, donde tiene sus zocos[...] Los mercaderes y los extranjeros habitan un barrio amurallado para proteger los bienes de estos mercaderes".  Ese es el tipo de detalles que agrada y favorece el comercio.
Luego cuenta que desde Sarai hasta Corasmia hay cuarenta días de travesía por un desierto que sólo pueden recorrer los camellos, que también tiran de carros. Y no narra ni un solo incidente durante esa travesía, lo que contrasta con el continuo peligro que describe cuando viaja por el norte de África  o por los territorios del Sultanato de Delhi. Al contrario; zaguías, hospitales, regalos... Todo ayudaba al comercio.
Luego sigue su viaje había Bujara y Samarcanda. Entre las ciudades hay varios días de marcha por desiertos y tierras baldías, y de nuevo ni un solo incidente. Y mirad qué interesante nota sobre de qué se alimentaban los habitantes de las ciudades: "[...]Después caminamos continuamente durante un día entero entre huertos, ríos, árboles y ampos cultivados, hasta llegar a la ciudad de Bujara". Poco a poco toma forma este paisaje: tierra desierta en la que enormes islas de civilización prospera alrededor del agua: ríos y canales. Mirad la Bujará que encuentra nuestro viajero: "Esta ciudad fue la capital de las tierras situadas allende el río Yayhun. El maldito Gengis Kan la asoló. ahora, casi la totalidad de sus mezquitas, madrasas y zocos están en ruinas". Y mirad, luego llega a Samarcanda: "una de las mayores, más hermosas y espléndidas del mundo. Se alza al borde de un río conocido por Wadi el-Qassarin, con el que riegan los huertos por medio de norias. En sus riberas se reúnen las gentes de la ciudad después de la oración de la tarde para solazarse y pasear. Allí tienen bancas y asientos para descansar y tiendas donde venden frutas y otras vituallas. Bordean también el río grandes alcázares y edificios que revelan un refinado gusto. Muchos de ellos están en ruinas y buena parte de la ciudad ha sido arrasada: no tiene muralla ni puertas y los huertos están en su interior. Las gentes de Samarcanda gozan de nobles méritos y son amigables con los extranjeros".
El viaje sigue y sigue, pero hasta que llega a La India, Ibn Battuta no narra ninguna situación de peligro. Ahí reside la esencia del imperio mongol. Eso es la Pax Mongolica.
Y además, Ibn Battuta narra el final del gobierno del Gran Kan Tamarshirin. En efecto, Tamarshirin había sido elegido por el Kurultai Gran Kan a pesar de ser kan de Yagatai,  ante la pérdida de poder de la dinastía Yuan. Pero durante cuatro años dejó de asistir al Kurultai, y visitar las tierras y las guarniciones de China, y la asamblea juzgó que se había apartado de la Yasa, el código legal de Gengis Kan, y eligieron a otro Kan, que lo derrotó y lo obligó a huir y esconderse.

Samarkanda, todavía sin murallas.


La era de los grandes kanes duró un siglo aproximadamente, como decíamos. La dinastía Yuan fue despuesta, el ilkanato se fue desintegrando en pequeños estados en el que se guerreaba unos contra otros hasta que los Jalairiyidas, otra dinastía mongola islamizada,  con política de independiente, tomó el poder. La Horda de Oro fue perdiendo su influencia y volvió al olvido de las llanuras cuando los zares rusos se rebelaron con éxito, disgregada en pequeños kanatos independientes. El de Crimea perduró hasta el siglo XVIII. Sólo la estepa permaneció invariable, pero de las cenizas de aquellos estado se levantaría otro líder, otro mongol que intentaría reunificar de nuevo el imperio: Timur-i-Shank, más conocido como Tamerlán. Hablaremos de él en otro artículo.

LOS EJÉRCITOS DE LOS KANES.
Para DBA, las listas que encontramos representativas de este periodo son:
a) IV/46, Ilkanato. Tiene mucha agresividad, dos peanas de Cv, una  de ellas general, que representan a un núcleo de caballería pesada mongola y 9 peanas de  LH mongolas. La última peana puede ser Ax (guerreros kurdos), LH, Artillería (ningún mongol sin artillería, oiga) o una curiosa peana de 3Kn, que son caballeros francos enrolados durante la intervención del ilkanato en la VII Cruzada, o bien caballería pesada de tradición armenia o georgiana.
b)IV/47 Horda de Oro y Sucesores, que cubre tanto el kanato de Yagatai como la Horda de oro.  De agresividad 2 y territorio estepario, igualmente tienen un núcleo  de general y otras tres peanas de Cv, que representan mongoles (al menos el general y otra peana deberían ser mongoles), y otras de búlgaros y turcos. Luego hay 6 peanas de LH, mezcla de elementos mongoles y turcos; una peana de arqueros (hombres de las ciudades, muy útiles en asedios y contra la caballería), y una peana de 4Bw (mercenarios italianos) o Wb (tribus siberianas de los bosques) u otra LH.
c) IV/48, Yuan Chinese.- Se trata de un territorio fértil y agresividad media baja (2). Hay cinco peanas de Cv, que incluyen el general, y que son mongolas, pero también puede haber alguna peana de caballería khitana o jurgen, y 2 peanas de LH. luego viene la infantería china: 1x3Bd, 1 x 4Cb, 1x 2Ps, y luego dos peanas opcionales entre dos combinaciones: o bien 2x3Ax o 2x5Wb (infantería tribal de los territorios del sur) o bien 1x4Bd /8Bw +1 Cb (infantería regular tipo Han china)).
Concretamente esta lista me parece muy interesante, porque combina un gran poder en terreno abierto con capacidad para luchar en terreno difícil gracias a los arqueros, Ax o Wb.

Para AdlG, tenemos las listas:
a) 255 Mongoles ilkánidas. Como casi todos los ejércitos mongoles, tienen un altísimo mando (+5). Las proporciones de Cv con iguales que en DBA ,pero AdlG permite alinear más caballería como Cv y no como LH, en la proporción que deseemos, ´que puede ascenderse a élite, lo que permite configurar el ejército más a nuestra medida.
b) 240, Horda de Oro. Muy parecido al anterior, pero de mando 4 y territorio estepario o llanura. Tiene el núcleo de caballería pesada mongola (acorazada, arco e impacto), y la mayor parte del resto, caballería mongola, configurable como media o ligera, y que puede ser élite. El resto son muestras de súbditos: arqueros, caballería cumana, infantería tribal siberiana, etc.
c) 263, Chinos Yan. ídem, núcleo de caballería pesada mongola y un número menor que los demás mongoles de caballería configurable, y que puede ser élite. Pero luego hay mucha infantería china donde elegir, un fugaz elefante, artillería y la infantería mixta china (esa peana que en DBA es 8Bw), con lanceros delante y arqueros detrás. Como rareza, tiene un posible aliado javanés, con un montón de infantería media bastante enloquecida, lo que puede ser muy divertido.

martes, 25 de julio de 2017

Un imperio para Temujin

Saludos. En el artículo anterior dejamos a nuestro Temujin después de haber unificado a todas las tribus mongolas y haber establecido la base de un sistema imperial, con nuevas leyes y nuevas estructuras sociales que dejaban atrás la cultura tribal tradicional. Gengis Khan había establecido la base de un nuevo impero, y quería su imperio.
AñaBy Ian Kiu - By Ian Kiu. Based on a map in Albert Herrmann (1935). History and Commercial Atlas of China. Harvard University Press., CC BY 3.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=3082894
El primer territorio en sufrir la invasión de la nación mongola fue el norte de China, que por entonces estaba gobernada por los Jurgen o Xin, que era una dinastía de origen nómada estepario, y que a lo largo del siglo XII habían establecido un imperio sin haber dejado de lado la vida nómada. Los reyes de esta dinastía se dieron el título de "Emperadores de China",  y hacían un uso muy peculiar de unidades de caballería mixtas con lanceros y arqueros. Su territorio terminaba en el Río Amarillo.
Esta primera campaña de Gengis Khan mostraría su capacidad y su astucia, y los modos que emplearían después él y sus sucesores para hacerse con nuevas tierras. Pues no debemos pensar que se realizó a modo de incursión salvaje con la destrucción como único fin. Al contrario. Fue prepara por Temujin con mucha antelación.
En efecto, Gengis Khan no poseía sólo gran talento para la guerra. Supo leer el juego de intereses que recorría la Ruta de la Seda. Sabía que, como dice el proverbio, "un imperio puede formarse a caballo, pero no gobernarse a caballo".
Fueron los mercaderes que recorrían la estepa los que le informaban de las posiciones de guarniciones y ciudades. Mercaderes musulmanes en gran parte. Mercaderes que querían, sobre todo, un camino seguro, y el gran Líder Universal mongol podía proporcionárselo.
La conquista se realizó en dos grandes oleadas. El primer territorio en capitular fue el reino Xi Xia, o Reino de Occidente, gobernado por una dinastía nómada llamada Tangut, que gobernaban a muchos pueblos sedentarios de origen Han. Los Tangut eran aliados poco fiables de los Jurgen y Gengis Khan atrajo a su lado tras derrotarlos en batalla. Fue una campaña importante. Los mongoles aprendieron en ella las técnicas de asedio que les eran tan desconocidas. Temujin fue sistemático y exigió a sus generales que capturaran ingenieros y matemáticos y personas en general con conocimientos que él no tenía. Sabía que le haría falta más adelante.
Y con este reino controlado, se lanzó a por los Jurgen, quienes además tuvieron que ver cómo las tribus esteparias que tenían sometidas y que protegían su frontera norte cambiaban de bando atraídas por la astuta diplomacia de Temujin, que una vez más supo leer la partida. 
La conquista total del norte de China terminaría en 1218, y Gengis Khan, debido a otras urgencias en otra campaña, no pudo entrar en Pekín en 1214. Lo hizo uno de sus generales. Pero en 1218, el territorio al norte del Río Amarillo le pertenecía.
Cabe preguntarse qué pasó para no continuar hacia el sur. De hecho, no sería hasta más de 20 años después que China no sería gobernada totalmente por los mongoles. Debemos pensar que Gengis Khan tenía buenas informaciones sobre lo que le esperaba y sabía que se enfrentaba a un territorio demasiado fuerte y que le obligaría  a luchar en otras condiciones que todavía no le favorecían. También tuvo que "reconvencer" a algunas tribus esteparias que todavía no le temían lo suficiente, y no quería dejarlos a su retaguardia.  Y, sobre todo, él iba a por la Ruta. Haced el ejercicio de colocar en un mapa la expansión que diseñó Gengis Khan y la ruta terrestre de la seda. Veréis qué sorpresa os lleváis. Quiero decir que no le dio por penetrar hacia el norte, en los bosques siberianos que delimitaban el borde de su amada estepa. Ahí no había nada. No. Gengis Khan sabía muy bien lo que quería.

Merece la pena que nos detengamos en todos los antecedentes de su siguiente movimiento. En 1219, los dominios mongoles llegaban por el oeste hasta las fronteras de Corasmia. Este era el límite del califato abásida. Pero el califa An-Nasir ya no pintaba casi nada. El poder efectivo había pasado a la dinastía turca Jorezimí, que se lo habían arrebatado a los Seljuk (hablamos ya de ellos durante los artículos de las Cruzadas).  El sultán de los Jorezimíes se llamaba Jalaldin. Pero al norte de su territorio, lindando con la estepa, había un kan turco llamado Qan Melig. Gengis Khan había comenzado a establecer tratos con Qan Melig, porque seguramente ya tenía esta región en mente incluso mientras seguía su campaña contra los Jurgen.
Lo que nos dice "La historia secreta de los mongoles" es que una caravana con cien emisarios mongoles recorrió la Ruta de la Seda, aparentemente en misión diplomática, y llegaron a la ciudad de
Mercaderes mongoles a punto de perder la cabeza.
Otrar. El gobernador jorezmita de la ciudad, Iqulchuq,  de forma inexplicable en apariencia, los decapitó. Pero ya tenemos información para interpretar esto. Es muy probable que aquellos mongoles fueran tomados por espías. Después de todo, los mongoles habían usado a los mercaderes musulmanes para planear la conquista del norte de China. No sería extraño pensar que a Jalaldin le entraran las siete cosas al enterarse que tenía a un grupo de mongoles circulando por ahí. Además, el sultán turco no las tenía todas consigo. Sabía que el califa An-Nasir había intentado aliarse con Gengis Khan en su contra para que le ayudara a someter a Jalaldin y recuperar el poder abásida. El caso es que aquella embajada se convirtió en una patata caliente y terminó como una patata decapitada.
Cuando Gengis Khan supo la noticia, según la "Historia secreta...", declaró la guerra a los musulmanes porque habían desafiado su autoridad. Esta explicación también es buena. El propio libro nos dice que cuando Gengis Khan convocó a sus ejércitos, algunas tribus de los Tangut le traicionaron aduciendo que si no era capaz de mantener su autoridad, no le reconocerían como general. Gengis Khan los maldijo y les dijo que ajustarían cuentas a la vuelta. A mí esto me hace pensar que ya tenía planeado el momento de atacar el oeste, porque podría haber atacado a los rebeldes, pero prefirió no retrasar su nueva campaña. El día había llegado. Creo que no quería arriesgar con la disponibilidad de pastos. Después de un viaje tan largo, los caballos llegarían muy debilitados.
Al modo mongol, lanzó tres pequeños ejércitos adelantados, pero estos no atacaron al llegar. Las dos primeras oleadas pasaron de largo de las ciudades de su aliado Qan Melig, pues su misión era penetrar en el territorio y luego, rodear las tropas de Jaladin cuando estas fueran a parar a Gengis Khan. Pero uno de los generales mongoles cometió el error de atacar y saquear una de las ciudades de Qan Melig, y esto debió de meterle el miedo en el cuerpo, porque a continuación reunió sus tropas y pidió ayuda a Jalaldin, eliminando gran parte de la sorpresa mongola. De hecho, con sus fuerzas combinadas se lanzaron hacia el norte, hacia el ejército principal de  Gengis Khan. Como estos siempre llevaban a su vanguardia, se toparon primero con ellos y los derrotaron. Pero la pinza ya estaba hecha. Gengis Khan envió el mensaje a las tropas que había enviado, y cuando entró en batalla contra el sultán, su avanzadilla atacó por la retaguardia y destruyeron el ejército. Jalaldin huyó, y ya no hubo más batallas campales. El resto de la campaña fue la más sanguinaria campaña de asedios y asaltos que conoció la humanidad, y de hecho, serían la base para la leyenda de Gengis Khan.
Porque hasta ese momento, incluso las campañas en China se habían realizado de acuerdo a los modos comunes de la guerra en cuanto a trato de prisioneros, toma de esclavos, saqueos. La destrucción que provocó Gengis Khan era algo nunca visto. Y fue premeditado. Desde China vino con sus nuevos ingenieros y pólvora y medios de asedio.
¿Por qué hizo esto? Lo que deja entender la "Historia secreta..." es que fue una muestra de fuerza, pues lo ocurrido con los embajadores era una afrente a su propia persona, y no podía permitir esto. Lo que ocurrió allí fue un mensaje a todos los aliados que jugaran con la idea de traicionarle. Pero siempre hay otra lectura: las ciudades que atacó (Samarcanda, Bujara, Urungencci,  Iru, Isebur, etc..) estaban bien fortificadas. Le hubiera costado mantener su poder desde el otro lado de la estepa si de hubieran decidido a  rebelarse contra él. Destruyéndolas consiguió que no hubiera una sola plaza fuerte en la región. Porque Gengis Khan no debía de olvidarse que An-Nasir ansiaba la caída de Jalaldin, al que había estado sometido para humillación de su dinastía. El califa abásida hubiera tenido una oportunidad de oro si hubiera aguardado la marcha de los mongoles para retomar el poder de esas ciudades musulmanas. An-Nasir no movió un dedo cuando los mongoles arrasaban Corasmia y Jurasán. No tenía poder para ello y también deseaba verse libre de los turcos. Pero una vez los demonios esteparios dieran media vuelta ya sería otra cosa. Y no contaba con enfrentarse con Gengis Khan. Después de todo, ambos eran una especie de "monarcas universales" llegaron a un pacto entre caballeros.
Tienda Real. Gengis Khan a las puertas...
 La ventaja de la movilidad era de Gengis Khan. Tomaría aquellas murallas para tomar todas las murallas. Sin ellas, nadie  se atrevería a oponérsele en aquel país.
Los ejércitos de Gengis Khan se dividieron y en los meses siguientes atacaron todas esas ciudades. Los asedios fueron largos y plagados de sangrientos asaltos. Los soldados turcos con frecuencia caían en la desesperación e intentaban una última salida, cosa a la que siempre se anticiparon los mongoles, y de las que ningún turco salió jamás con vida.  Cuando una ciudad caía, las tropas que las protegían, casi todas de origen turco, eran aniquiladas y las murallas demolidas, y las mezquitas destruidas.  En los asaltos hubo sangre, fuego y pólvora. Cortaban el acceso al agua a las ciudades o provocaban inundaciones al construir represas para luego romperlas. Se volvieron enormemente ingeniosos.  Los mongoles usaron a los prisioneros como escudos humanos, y los defensores se veían obligados a disparar, quemar con aceite o cargar contra sus propios conocidos para poder intentar herir a los asaltantes. Y la población (una amalgama de pueblos iranios y turcos, descendientes de todos los que habían visto pasar a los viajeros durante miles de años) , a veces lo pasaron  mal y a veces peor. Los artesanos habilidosos solían ser enviados a la corte. Los jóvenes válidos eran  enrolados en el ejército, y otras esclavizados. En Samarcanda, donde Gengis Khan en persona terminó el asedio, fueron exterminados y se hicieron pirámides con sus cráneos. Miles de personas fallecieron aquel día.
Fue Gengis Khan quien tomó también en persona la ciudad de Otrar y proporcionó al gobernador que exterminó a sus emisarios ahogándolo con un largo trago de oro líquido. La misma muerte que tuvo Craso cuando fue derrotado en Carrae. En Ugencci, o Ugench, la defensa de los turcos fue tan obstinada que los mongoles tuvieron que entrar casa por casa, y como aun así no podían, prendieron fuego a toda la ciudad, y entonces aun los defensores intentaron una salida a la desesperada. Nadie salió de allí con vida.
El mensaje que Gengis Khan lanzó al mundo quedó muy claro: "Someteos o morid".


¿O no fue así? Es fácil escribir líneas truculentas sobre la cruenta leyenda de los mongoles, pero, ¿podemos creer todo lo que se dijo sobre esta campaña?  Veréis, lo que se sabe de Gengis Khan ha llegado a nosotros en su mayor parte a través de la obra del historiador persa Rashid Ad-din, que nació veinte años después de la muerte de Gengis Khan.  Rashid ad-din, escribió una obra llamada "Jame´ al-tawarik", que narraba la historia de turcos y mongoles y del poderoso Il-Khanato (hablaremos de él en el próximo artículo). Todas estas masacres fueron narradas por Rashid, pero él no conocía el extraño libro que fue encontrado en China, la "Historia secreta de los mongoles"... La "Historia secreta..." fue mucho más reciente en el tiempo a Gengis Khan, y está escrita a modo de crónica de la vida de Gengis Khan. A lo largo de sus páginas no se escatima en la narración de masacres para con sus enemigos. Por ejemplo, en el párrafo 268: "Después de haber saqueado las tierras de los Tangut y habiendo Gengis Khan exterminado a los padres y madres Tangut hasta la descendencia de su descendencia, mutilándolos y domeñándolos con dolor, dio la siguiente orden: "Ahora, mientras tomo mi comida, habladme de la destrucción y de la muerte de los Tangut, y repetidme que mutilados y domeñados con dolor, su existencia llegó a su fin". Es decir, tal comportamiento era loable según sus estándares. Y sin embargo, durante la campaña en las tierras musulmanas se diferencia bien entre las ciudades destruidas y las subyugadas. Samarcanda, Otrar y Ugench figuran entre las sometidas, y de hecho, en el párrafo 260, Gengis Khan regaña a sus hijos por haberse repartido a los prisioneros como esclavos y no haberle dado su parte. Y es más, en el párrafo 263 se dice que Gengis Khan, después de pasar 7 años en el territorio, dejó comisionados permanentes en las ciudades ante los que responderían los gobernadores que él dispuso, que fueron elegidos entre la nobleza turca. Concretamente, son Yalawaci y Maskut, nobles procedentes de la propia Ugench, los que asesoran al conquistador y le informan sobre las leyes de cada pueblo. Y puesto que estos eran respetados, los deja al mando bajo control mongol. Este control consistía en los comisionados y tropas de origen Khitan que vinieron con él. Es decir, había población que gobernar y era la local, que mantuvo sus leyes y costumbres. Eso sí, sin murallas. Por si acaso.
Otra cosa curiosa. Dice Rashid Ad-din que Gengis Khan encerró a la población en la mezquita y les gritó que él había venido enviado por Dios para castigarlos por sus pecados. Ese concepto entra en conflicto con el Derecho Divino del que los mongoles se sentían propietarios y que subyacía bajo toda su política de conquista. Bien, es una opinión personal, pero el relato me parece auténtica "moralina" disfrazada en la Historia. Eso huele a cuento de zoco.
Y fijaos qué curioso. Tenemos el testimonio de Ibn Battuta, el gran viajero tangerino, que visitó el país alrededor del 1340. En uno de sus numerosas anécdotas cuenta la historia de cómo Gengis Khan conquistó la región. Y su relato es el siguiente: "...Destruyó Bujará, Samarcanda y Termed. Expugnó después Balj. Después marchó sobre Bamiyan a la igualmente tomó y avanzó por fin hacia Jurasán y el Iraq. Pero los musulmanes se alzaron contra él en Balj y Mawara An-nahr. Así que volvió contra ellos, y entró a degüello, no saliendo de allí hasta haberla convertido en un montón de ruinas. Lo mismo hizo en Termed. [...] Perdonó a los habitantes de Bujará y Samarcanda y regresó al Iraq". Aquí tenemos otra versión que cambia un poco las tornas y da otra perspectiva sobre las matanzas entre los civiles. Porque este relato sí casa más con la política de  Gengis Khan: esta degollina la repetiría con los Tangut, como hemos visto más arriba, a la vuelta del oeste, pero por haberlo traicionado al no acudir con él a su campaña contra los musulmanes. Ese comportamiento era su receta contra los traidores. Justo  la misma estrategia que narra Ibn Battuta, después de haber recogido el relato en sus viajes por Jurasán y Corasmia.
Luego entonces, sabemos que destruyó murallas hasta someter a las principales ciudades, y también que destruyó otras ciudades. Es más que probable que no respetara la vida de los que lucharon contra él y cayeron prisioneros. Pero en cuanto a la población civil, creo que al menos se puede dudar de mucho de lo que nos cuenta Rashid Ad-din.  ¿Veis? Eso es lo chulo de recurrir a las fuentes.

En  1223 se completó esta última campaña de Gengis este volvió, como hemos dicho, hacia el este, a ajustar cuentas con los Tangut, que lamentaron el día en que traicionaron la palabra dada a Gengis Khan de unirse a él contra los musulmanes. En 1227, Gengis Khan "subió al Cielo", según reza en "La historia secreta". Sus dominios iban desde el Pacífico hasta Corasmia y Jurasán, y desde los bosques de Siberia hasta el Río Amarillo. Pero aún quedaba mundo para recorrer.
Fue sucedido por Ogodei, su tercer hijo, y este y sus descendientes prosiguieron las conquistas, pero eso lo veremos en el próximo artículo, donde dejaremos de hablar del talento mongol para destruir para retomar su capacidad para hacer justo lo opuesto.

LOS EJÉRCITOS ENEMIGOS DE LOS MONGOLES.

DBA.
La lista de los  los Jin es la IV/14, Jurgen Jin, en la variante b). El territorio es "fértil", pues se trata de un territorio desarrollado, pero el ejército se basa en una tradición esteparia, con  aportaciones de infantería proveniente de los campos y ciudades. Se tienen 6 peanas de Cv, con una de general. Luego se disponen de 2 peanas de 3 o 4 Bd, que son tropas chinas de infantería pesada, 2 peanas de arqueros (ballesteros, en realidad), una peana de Hd, que son tropas de escaso valor, y una peana de artillería. Los mongoles tomaron estas máquinas de los Tangut y Jin. Eran catapultas cargadas con bombas químicas inflamables, que fueron muy útiles contra las ciudades.

La lista de los Tangut es la III/66, Hsi-Hsia. Se trata de un ejército de baja agresividad y terreno estepario, pero con una tradición diferente. Los Tangut procedían del Tibet, y la caballería empleaba tácticas de choque, con largas lanzas, más parecidos a catafractos. Son miniaturas muy bonitas. Eso sí, hay que tener cuidado con esas lanzas porque no caben en ninguna caja.  Hay 3 de estas peanas, una de las cuales es el general. Luego hay 2 peanas de LH, caballería ligera nómada con arco, y tropas chinas, que los autores asumen iguales  a las Sung. Infantería pesada (3x4Bd), ballesteros (Bw o Ps) en tres peanas y una última peana de LH o Hd, que representa a tropas de poco valor.
Ejército Xi Xia para DBA


La lista de los Jorezmitas es la IV/24. Igualmente el territorio es fértil (civilizado), pero el ejército responde a la más pura tradición esteparia turca. Se compone de 4 peanas de Cv, una de ellas es el general, que representan a los Ghilmen clásicos, arqueros acorazados a caballo. Luego hay otras cuatro peanas de LH, arqueros ligeros a caballo, nómadas turcos, otra peana opcional entre LH o elefantes, una de arqueros, una peana de Cv o Hd y una última peana a elegir entre más LH o bien feroces ghazis, infantería media fanática (Wb).
En mi opinión esta última lista está muy bien por su baja agresividad y su terreno fértil, que permite plantear  batallas con mucho espacio para las tropas montadas. El elefante puede ser un estorbo, pero la caballería enemiga estará terriblemente fastidiada si tienen que luchar contra ellos.


AdlG
Una de las cosas que me gustan de AdlG es que con pocas reglas pueden mostrar tradiciones de caballería muy diferentes entre sí, y en estas listas tenemos el ejemplo perfecto.

La lista Tangut es la 215. La parte de caballería es igual. basada en caballería pesada con impacto (tipo catafracto tibetano), pero en la parte de infantería media proponen las formaciones mixtas entre ballesteros y lanceros. La infantería pesada puede ser tipo lancero o bien arma pesada (pensad en esas lanzas con esas hojas tan largas).

La lista Jurgen es la 216. Aquí la caballería es diferente al caso anterior, acorazada con arco pero con impacto (más parecida a los mongoles). Incluye la opción de poner caballería de estilo Khitai, esa que combina solados con lanzas y otros con arcos.. La infantería es del mismo tipo que para los Tangut. Aquí se incluye más artillería e infantería ligera con armas de fuego.

Los jorezmitas son la lista 200. Se puede apreciar en ellos una tradición a caballo diferente, más turca, pues son los arqueros acorazados a caballo tipo Ghilmen, que carecen de la habilidad impacto. Se explica también que los elefantes proceden de sus aliados afganos (recordemos a la dinastía gaznávida, por ejemplo)

domingo, 16 de julio de 2017

Historia secreta de los mongoles

En el principio había un lobo gris, cuyo  destino fue decretado por el Alto Cielo. Su esposa era una pequeña cierva. Llegaron atravesando el lago. Después de asentarse en las fuentes del río Onon, en el monte Burqan Qaldun,  nació de ellos Bataciqan.

Historia secreta de los mongoles, capítulo I.

Saludos. En el artículo de hoy hablaremos del último y definitivo pueblo de las estepas. Un pueblo que se convirtió en una máquina de guerra imparable, que mostró una inventiva y una capacidad de adaptación asombrosa, y todo ello bajo el gobierno de un solo hombre. El Elegido del Cielo. El Líder Celestial. Hablamos pues del pueblo mongol, y del hombre que lo unificó: Gengis Khan.


Empecemos por el principio. Lo que ahora llamamos mongoles eran uno de los múltiples pueblos esteparios que vivían y morían a caballo en las estepas de Asia. Emparentados con los turcos (que recordemos que en siglo VIII ya habían formado su propio imperio desde las montañas Altai), los mongoles ocupaban la zona al norte de China y al sur de los bosques de Siberia. Las estepas de suaves pendientes y largos y grandes ríos eran su territorio.   Eran pastores nómadas, y desde que se subieron a lomos de sus caballos, nunca más se bajaron. Tenían grandes rebaños de animales que suministraban todo lo que necesitaban; lana para hacer fieltro y otros tejidos, huesos, piel, tendones...
Además practicaban la caza como deporte y entrenamiento para la guerra. Ciervos y gamos y otros animales de las estepas eran sus presas favoritas. Tenían a los halcones en alta estima y eran expertos cetreros. Adoraban cabalgar con ellos en el brazo.  También pescaban y cogían cangrejos en los ríos que recorrían las llanuras, y ponían trampas para cazar a los perillos de las praderas y otros pequeños mamíferos.
  Conocían bien la metalurgia y eran hábiles, aunque su arma definitiva era el arco compuesto, que desarrollaron y perfeccionaron. Desarrollaron una técnica propia de disparo usando un anillo en el dedo pulgar para tensar la cuerda. Este estilo permite llevar la cuerda más atrás, que es lo que el arco compuesto, de pequeño tamaño para ser cómodo a caballo, necesita.  Igual os sorprende, pero nuestro pulgar tiene una fuerza prodigiosa. ¿Os duelen los dedos de llevar las bolsas del Mercadona? Probad a colgarlas del dedo pulgar y veréis
Comparativa entre el tiro mediterráneo y el mongol.
 
lo que aguantáis si sujetáis el pulgar cerrado con el dedo índice. En uno de los pasajes de "Historia secreta...", un hijo de Gengis Khan reta a otro a que le venza disparando con el arco, y si lo hace, se cortará el pulgar.
Rezaban al dios del Cielo, y practicaban el chamanismo. "Chamán" es una palabra que viene de las lenguas turcas y mongol, y significa "el que sabe".
Chamán mongol.
Se movían por la estepa en grupos familiares, clanes o tribus, formados a partir de un líder principal. Los lazos de parentesco eran muy importantes, pero estos grupos no tenían una composición fija, y con frecuencia se escindían o se agrupaban entorno a nuevos líderes. Las reglas de cortesía y el protocolo  eran complejos, y junto a su carácter orgulloso, a menudo bastaban unas pocas palabras mal entendidas. o asignar un lugar no acorde con su estatus a alguien durante una celebración,  para que dos parientes se volvieran enemigos o comenzara una guerra. En sus movimientos los hombres iban a caballo y las mujeres solían quedarse en los grandes carros tirados por bueyes. Las mujeres jóvenes y casaderas iban en el banco delantero, bien visibles, por si alguno
quería pedirla como esposa.
Hasta el advenimiento de Gengis Khan, guerreaban por los rebaños, el territorio para sus pastos, o por saqueo. Los enfrentamientos eran continuos y la mortandad entre los hombres era elevada, por lo que la poligamia era habitual.


LA GUERRA EN LAS ESTEPAS
Los ejércitos mongoles estaban formados en su inmensa mayoría por arqueros a caballo. La mayoría de los hombres iban equipados a la ligera, pero los nobles disponían de armaduras de escamas o de cuero reforzado con acero, lanzas y espadas,  y formaban unidades de choque. En ocasiones, si el terreno obligaba, los mongoles eran capaces de ser competentes a pie, pero sus tácticas estaban diseñadas para los espacios abiertos.
Los ejércitos tenían base decimal, disponiendo de jefes de diez, de cien, de mil y de diez mil hombres. Hacían uso de instrucciones mediante estandartes, y una de una curiosa costumbre; muchas órdenes verbales se hacían en verso para ser recordadas mejor.

Vanguardia de Gengis Kan en la película "Mongol",
tomando posiciones en primera fila contra Jamuqa .
En batalla, los ejércitos solían presentar una vanguardia, que podía operar a veces hasta a varios días de distancia, un cuerpo principal  (dividido en centro y dos alas) y una retaguardia. Si habéis visto "Mongol", digamos que la vanguardia son los tipos de las espadas curvas que salen al principio de la batalla). Pero la realidad es que esa vanguardia, aunque era una posición de honor (es decir, una posición muy arriesgada), no eran suicidas. Las vanguardias solían ser la caballería ligera, y se dedicaba a hostigar y a huir, o bien tropas con instrucciones para entrar en combate y retirarse rápidamente, atrayendo al adversario en la dirección deseada por el general. Gengis Khan formó parte de su vanguardia en la batalla frente a Jamuqa (ver más abajo), pero era un puesto que solían disputarse sus generales.

Una vez la batalla comenzaba y la vanguardia ejecutaba su función, el cuerpo principal entraba en combate.
También eran expertos en las retiradas intencionadas, que atraían a sus rivales a nuevas trampas en la que tropas emboscadas. En las amplias llanuras, los ejércitos solían tomar formaciones asombrosas y ejecutar ataques en muchas direcciones, o en puntos muy concretos, según la marcha de la batalla. También, en momentos desesperados o para proteger el campamento, levantaban empalizadas con los carros y tratan de resistir a los asaltantes hasta la llegada de refuerzos.

Todas estas tácticas eran practicadas por los mongoles, pero fue sin duda Gengis Khan el hombre que mejoró y aplicó con más acierto todas estas tácticas, como veremos a continuación.

TEMUJIN
 El tiempo en  las llanuras  parecía haberse detenido hasta que nació un niño al que llamaron Temujin. Un niño elegido por el Cielo  para gobernar el mundo bajo él. Es difícil saber qué fue de su vida antes de convertirse en qan.  La fuente que tenemos es un misterioso libro llamado "Historia secreta de los mongoles", una de las pocas obras escritas de los mongoles antes de la fundación de su imperio. Fue terminado alrededor del 1240 y en él se narra la genealogía imaginaria de Temujin. De hecho, el libro permite trazar su genealogía, en el capítulo I, hasta el Lobo y la Cierva que el Alto  Cielo s enviaron a la tierra. De hecho,  busca la legitimación divina de Temujin como gobernante del mundo por mandato celeste, un concepto fundamental para comprender la épica y el espíritu de este pueblo.
Tras la  muerte de su padre, el qan mongol Yisugüe Ba´atur,  envenenado por la tribu de los tártaros, su madre perdió su estatus en su clan y vivió apartada de los demás, pero no dudó en cazar, pescar y arrancar bulbos y raíces de la tierra para poder sacar a sus hijos adelante. Ya desde pequeño se decía que tenía "fuego en los ojos y luz en el rostro". Estas "señales" divinas" le permitieron encontrar amigos de su padre o parientes, o hacer nuevos amigos, que salvaron su vida, que le ayudaron, o a los que él ayudó en momentos de necesidad. Siendo niño llegó a estar perseguido, encadenado y llegó a huir escondiéndose en la corriente del río de sus perseguidores, deseosos de acabar con la estirpe de Yisugüe Ba´atur.  Persecuciones, robos de caballos, un carcaj para defenderse con sólo dos flechas... Aventuras y más aventuras.  Uno de aquellos personajes se convertirá en un personaje fundamental en su vida: Jamuqa. Era el hijo mayor de uno de los amigos de su padre, qan a su vez de una tribu, y se comprometió a ayudarle a que las tribus que seguían a su padre también le siguieran a él.
Una tribu rival, los Merkit, secuestraron a la madre de nuestro héroe. Cuando Temujin le pidió ayuda, el amigo de su padre ordenó a Jamuqa que se pusiera al frente de las tropas y asistiera a Temujin.

Jamuqa y Temujin.
Derrotaron a los Merkit,  y se hicieron grandes amigos. "Amigos juramentados", es el término que usa el libro. Sin embargo, en esa confederación que se estaba formando alrededor de ellos, Jamuqa tal vez sospechó que los hombres seguirían a Temujin antes que a él. Esta idea debió de atormentarlo. En una ocasión dio un desplante al futuro Gengis Khan, quien se dio cuenta de lo que pasaba. Reunió a los clanes que le seguían y se separó de aquella confederación un año y medio después de haberse formado.  Fueron pocos, entonces, aunque muchos de sus líderes eran parientes de Jamuqa que habían preferido a Temujin. Sospechando tal vez que aquello terminaría en guerra, realizaron una asamblea y lo eligieron qan, y desde ese momento pasó a llamarse Gengis Khan, el elegido por el Cielo. Se dice que el cielo respondió con un trueno de aprobación cuando Temujin tomó su nuevo nombre.
 Mientras,  Jamuqa conspiraba junto a las tribus que miraban al nuevo líder con recelo.  La siguiente vez que si vieron fue en el campo de batalla.

LA UNIFICACIÓN DE UN PUEBLO
La "Historia secreta de los mongoles" cuenta desde ese momento como Temujin va reuniendo tribus a su alrededor. Al principio son los líderes tribales los que le buscan y le ofrecen amistad. Cuando por fin comienza a tener victorias las otras tribus, es cuando ejecuta su cambio de paradigma. Hasta entonces, un líder fuerte atraía a otras tribus en grandes coaliciones para luchar contra otras más débiles. Los hombres derrotados eran muertos o esclavizados, y sus mujeres eran repartidas entre los vencedores.  Cada uno  mantenía intereses distintos, y ninguna de esas confederaciones fue muy duradera. Pero el joven Temujin dio la vuelta a aquel sistema. Para empezar, perdonó la vida a los que de sus rivales se portaron con más nobleza:  guerreros que protegían a sus jefes mientras huían de la batalla, hombres caídos en desgracia... Todos encontraban su lugar en la corte que el nuevo qan estaba creando. Y cuando derrotaba a esas tribus, en lugar de esclavizarlos, los unía a su ejército, pero con los líderes que él escogía. Si se fiaba de la tribu, si pertenecía a los que habían ido con él originariamente, formaba unidades de 1000 hombres con ellos. Pero si eran enemigos vencidos, los distribuía entre diferentes unidades, a los que asignaba líderes escogidos por él. Líderes escogidos por su valía, no por su prestigio familiar.  Un mongol sin su clan no era nada. No concebían existir sin pertenecer a algo. Su nueva unidad y su nuevo líder eran por tanto su nueva familia. Esto los unió a Gengis Khan de una forma que sus enemigos nunca supieron entender hasta que fue demasiado tarde.  Con esa idea tan sencilla en apariencia, pero tan revolucionaria, su ejército creció muy rápido en número, entrenamiento y lealtad. Ya no existían intereses tribales más allá de que dictaba el nuevo y astuto Qan. Y fue dictando leyes, implantando impuestos, y ordenando la sociedad, de forma que los lazos tribales fueron perdiendo importancia en favor de los intereses del estado que tenía en mente.
Jamuqa en esta historia reunió por su parte a la aristocracia de las tribus esteparias que  querían acabar con Gengis Khan: los tártaros, los merkit, los naiman... Aquellos años representaron el conflicto entre un viejo mundo que desaparecía y uno nuevo que nacía, y el fin de dicho mundo ocurrió en 1204, en el año de la Rata, en las tierras cercanas a los montes Altai. Allí, la gran confederación de Jamuqa y el nuevo ejército de Temujin se enfrentaron de manera definitiva.  Merece la pena que nos detengamos en este hecho, porque está muy bien narrado en la "Historia Secreta..." y muestra perfectamente los problemas a los que tuvieron que enfrentarse estos temibles guerreros de las llanuras y, sobre todo, la astucia de Gengis Khan.
Jamuqa  y los Naiman estaban  los alrededores del monte Altai cuando Gengis Khan lanzó su campaña contra ellos desde el otro lado de la estepa. Jamuqa tenía noticias de que el ejército enemigo era inferior en número, y sabía que después de tal desplazamiento, sus caballos estarían débiles, mientras que los suyos se habían alimentado bien durante semanas en las suaves estribaciones de los montes y estaban descansadas. Envió a su vanguardia a acosarlos y a provocar que los persiguieran, para atraerlos a las tierras cercanas  los montes. Contaba con que los caballos mongoles no tuvieran tiempo para descansar y también con elegir así el campo de batalla.
Gengis Khan y su Estado Mayor eran conscientes de que eran inferiores y sus animales estaban cansados. Necesitaban tiempo, pero los exploradores ya traían noticias de la cercanía de la vanguardia enemiga. Entonces recurrieron a una brillantes estratagema. Acampó en la estepa Sa´ari, 500 km. antes de llegar a los montes Altai. Ordenó a sus hombres que por las noches, cada soldado encendiera cinco hogueras,  "para que el campamento mongol mostrara más fuegos que estrellas en el cielo". Imaginad la estampa. En la negrura de una noche sin luna, qué sería el firmamento sino un pálido reflejo de la inmensa constelación de fuegos del campamento de Gengis Khan, titilando en la oscuridad.
Cuando la vanguardia de Jamuqa llegó a divisarlos, se quedaron asombrados. En efecto, cuando comprobaron la enorme extensión del campamento y el número de fuegos, vacilaron y dieron media vuelta. Así Gengis Khan ganó unos días para descansar y alimentar a sus caballos. Y no solo eso, sino que Jamuqa, ante tales noticias, decidió mal y perdió su mayor ventaja. Él y los naiman pasaron a mantener una estrategia defensiva, cercana a un barranco, a una mayor elevación, para que Gengis tuviera que luchar desde un terreno desfavorable. Pero esto le impedía aprovechar su superioridad numérica. Cuando el ejército de Gengis Khan llegó frente a ellos, él se colocó en la vanguardia para acosar a su enemigo y no dejar que se abrieran, mientras que a su ejército le ordenó formar en "lago". El "lago" era una espectacular táctica: los hombres se abrían, ocupando mucho terreno, y se lanzaban ataques a lo largo de todo el frente en sucesivas oleadas, como "olas levantadas por el viento".
Cada oleada atacaba y se retiraba rápidamente pasando entre los huecos de la anterior. Esto obligó a los naiman a repeler ataques por todo su frente, sin poder apoyarse unos a otros. Cuando Gengis Khan volvió al cuerpo principal de su ejército y comprobó que el enemigo estaba debilitado, ordenó la nueva táctica: el "cincel". Consistía esta en concentrar a sus tropas de choque, a los jinetes mejor equipados, con armaduras y lanzas, en los puntos débiles de la formación enemiga, que ya se estaba debilitada. Para entonces, Jamuqa y los nobles se habían retirado y habían dejado a sus hombres atrás, y esto terminó por condenarlos. La victoria de Gengis Khan fue aplastante. Su imperio había comenzado.
Gengis Khan todavía necesitaría dos años más para terminar con las demás tribus que habían huido pero que permanecían aisladas. Jamuqa fue capturado en 1206, y aunque Gengis Khan se mostró clemente con él, Jamuqa le rogó que lo ejecutara. Se negó a vivir derrotado junto al que había sido su amio.

En la próxima entrega, hablaremos de las campañas de conquista de Asia que lanzaron Gengis Khan y sus descendientes.

LOS EJÉRCITOS MONGOLES EN LOS WARGAMES
DBA
Se trata de la lista IV/35. La composición es típica de ejércitos esteparios, aunque incluye alguna sorpresa. Se compone de tres peanas de Cv, que representan a los nobles y las tropas mejor equipadas, ocho de LH, caballería ligera mongol, y una peana opcional entre LH y Art. Esta peana de Art se justifica porque dicho ejército va desde 1206 a 1266. En ese periodo los mongoles ya habían conquistado su gran imperio y habían incorporado máquinas de guerra para asediar ciudades o incluso usarlas en batallas a campo abierto. Tiene una alta agresividad, 4, lo que puede ser un hándicap en torneos, porque el terreno difícil le complica la vida. Eso sí, son un ejército chulísimo para una campaña histórica o un torneo temático sobre las estepas.

ART DE LA GUERRE.
Se trata de la  218, Mongoles imperiales. La lista se basa en caballerías y caballerías ligeras, donde todas las tropas  pueden subirse a élite. Incluso las caballerías acorazadas con arco puede tener impacto también, lo que refleja su superioridad en combate cuerpo a cuerpo. Incluye también la artillería, así como tropas a pie de poca calidad, que representan a los pueblos no nómadas que cayeron capturados por los mongoles, y que a veces se incorporaron al ejército para quedar en retaguardia y realizar tareas menores de aprovisionamiento, etc. El mando es 6. En este caso, las reglas de AdlG permiten reflejar mejor las ventajas tácticas de contar con Gengis Khan entre tus tropas.

FIELD OF GLORY
Se trata de la lista "Mongol Conquest", del libro "Empire of the dragon". Se baja igualmente en la combinación de caballería acorazada con arco  superior y ligera superior con arco. Hasta la ligera puede ser drilled/superior.