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lunes, 13 de mayo de 2019

La mujer en la literatura medieval escandinava.


A día de hoy continua el viejo debate sobre el papel desempeñado por las mujeres en la antigua Escandinavia. Los nuevos abordajes multidisciplinares y la revisión de los hallazgos con la asistencia de las nuevas técnicas arqueológicas nos permitirán precisar el tema y acercarnos a conclusiones más próximas a la verdad histórica, algo imprescindible por la gran carga de expectativa, prejuicio, e incluso, peso icónico que arrastra el rol y posibilidad de la mujer en el antiguo Norte.

En el estudio de la antigüedad nórdica, cuya prehistoria se dilató hasta el siglo XI, siempre se ha considerado lo mostrado en las literaturas medievales escandinavas, de manera más literal en tiempos pasados y como fuente accesoria o directamente cuestionada en la actualidad.

¿Podemos en este corpus hallar un posible reflejo de la sociedad nórdica antigua?¿Las mujeres que aparecen en este “mundo literario” son un trasunto, una recreación de la mujer real?
  
Ingeborg, obra de Peter Nicolai Arbo, fuente :wikimedia.org

La literatura medieval escandinava que repasaremos aquí comprende las eddas, las sagas y los poemas escáldicos. Por requerir otro tipo de abordaje, dejamos fuera del ámbito del artículo los textos legales, anales, hagiografías y géneros no narrativos ( o menos narrativos, teniendo en cuenta la cualidad multi-género de las obras y la permeabilidad de los escritos de la época a la creación e intencionalidad). Eddas, sagas y poemas escáldicos son textos variados en los que aparecen detallados con viveza y casi recreo todo tipo asuntos: cosmogonías y mito, ciclos heroicos pan-germánicos, textos y crónicas de pretendida base histórica, temas familiares y de linaje, sin olvidar narraciones de fantasía en mundos alternativos.




Mujeres en manuscrito de saga, fuente: Arni Magnusson Inst.

Los productores de esta antigua literatura consiguieron un imposible al conjugar dos aspectos contrarios. Eran autores dedicados a agradar a unos poderes y una sociedad cristiana y medieval., pero, y esto es fundamental, sentían respeto y fascinación por su pasado y sus ancestros, por un tiempo de grandeza y arraigo que ya se fue. Este gusto por la tradición, por la historia de sus predecesores, la propia cualidad continuista de su sociedad, les llevó a tratar de reflejar los elementos de su pasado e integrarlos en la construcción de su acervo cultural. Por ello, y por la posible y no del todo dilucidada pervivencia de elementos antiguos propios de la oralidad pero volcados y compilados en esta literatura, podemos considerar que alberga cierta verdad histórica . Su estudio comparado y cotejado con otras fuentes nos ha permitido atisbar detalles de la vida y el sentir de estas gentes que de otra manera ignoraríamos, pero hay que prevenirse de considerar lo contado como una recreación de la realidad histórica. En el momento de redacción ( a partir del siglo XII) no existía el mundo que en ellas se narra. No solo habían pasado cientos de años desde los hechos que refieren. La misma sociedad era marcadamente diferente tras la conversión al cristianismo y la consiguiente ruptura con los usos tradicionales y la inclusión de Escandinavia en el horizonte político medieval y europeo. Gran parte de estas producciones tenían intención doctrinal y moralizante. Otras se crearon con pretensión historiográfica, no exenta de sumisión a los poderes de la época. Algunas se dedicaron a justificar linajes y ancestros ilustres de poderosos. Incluso abundaban aquellas con un objetivo meramente literario, destinadas al entretenimiento de su audiencia. Los propios temas y motivos, estética, lugares literarios que utilizan son, en numerosas ocasiones, importaciones de otras culturas y no reflejo de la propia. La literatura medieval escandinava nos habla más de la sociedad de su propio tiempo que de la antigüedad nor-germánica en la que se ambienta.

Es en las sagas en las que podemos encontrar un mayor numero de personajes femeninos, algunos muy detallados y de profunda elaboración psicológica. Estas narraciones, especialmente las sagas de islandeses, evidencian la voluntad de recrear numerosos aspectos de una sociedad. Resulta tentador tomarlas como textos con poso histórico. Desafortunadamente son las sagas los textos más intencionales y sometidos a su propio tiempo de elaboración , la Edad Media. Los elementos cristianos, doctrinales, políticos, de exaltación de intereses, y de influencias exógenas, todos aspectos muy encuadrados en las corrientes medievales europeas, abundan en las sagas y casi las motivan.

El ámbito mitológico, tratado principalmente en las eddas pero con referencias en sagas y en poesía escáldica, muestra un panteón claramente patriarcal en el que, más allá de las diosas, aparecen numerosas figuras y espíritus femeninos vinculados al sistema de creencias pagano. Esta mitología y sus elementos evidencia ciertas lógicas evoluciones y modificaciones a lo largo del tiempo en sus aspectos, importancia y ámbitos de influencia, además de una gran influencia en las practicas y costumbres sociales a toda escala.


Dramatización de escena de la Gísla saga Súrssonar, fuente: hurstwic.org
Los poemas escáldicos son, dentro del encarnizado debate entre oralidad versus literalidad en la literatura medieval escandinava, los textos considerados como de poso más antiguo debido a la complejidad de su factura técnica. Se trataba de una poesía muy elaborada sometida a rigurosas formalidades métricas y rítmicas que debió trasmitirse de manera muy similar a su forma original para conservar sus características. En relación al tema que nos concierne, estos poemas laudatorios están destinados a magnates y potentados y refieren hechos de armas principalmente, ámbito que excluye las referencias a mujeres, más allá de citas mitológicas o heroicas con función literaria o de estilo.

En el conjunto de la literatura medieval escandinava y siguiendo la propuesta de Jenny Jochen(2017), es factible establecer cuatro arquetipos femeninos que persisten a través del tiempo y los géneros: la guerrera, la sabia, la incitadora y la vengadora. Aparecen vinculados a distintos ámbitos narrativos, desde el mitológicos-heroico ( la guerrera), al humano ( incitadora y vengadora), o intermedio ( la sabia).

 Podemos apreciar variación en el tiempo de la percepción y connotación que adquieren estos arquetipos, acorde a la modificación de los valores sociales y morales que supuso la cristianización. Claramente la imagen de la mujer sabia, su papel en la sociedad, de cierta consideración en los textos de poso más antiguo, aparece deteriorada en las producciones posteriores, permeadas de moral y doctrina cristina.

Las figuras de guerrera y vengadora fueron admiradas, pero siempre se mostraron muy desvinculadas de la sociedad, del mundo real. Aun tratándose de arquetipos relacionados con construcciones e historias heroico-mitológicas, estos personajes aparecen siempre como un elemento excéntrico y apartado de todo lo demás. Nunca terminan de desarrollar sus motivos de manera autónoma, y aparecen vinculados a una contrapartida masculina, a un héroe que, tras oponer ingenios y voluntades, consigue vencerlas, seducirlas o apaciguarlas, es decir, las “normaliza”. Es precisamente la reiteración del motivo y su empleo en la construcción del héroe masculino del relato lo que nos lleva a considerarlo un recurso literario más que el trasunto de una realidad histórica.

La incitadora, la mujer garante del resarcimiento del honor familiar, la que exige de los hombres de su casa una retribución, siempre violenta, de la ofensa sufrida, es un habitual disparador de trama, un claro dinamizador literario. Muestran estas mujeres una poco creíble uniformidad de carácter, en contraste al detalle psicológico desarrollado en otros aspectos, y todas sufren de un orgullo excesivo y de una actitud irreflexiva. En varias ocasiones se las convierte en el chivo expiatorio del hombre virtuoso ( comedido, que busca solución pacifica y cabal a los conflictos)que perpetra actos violentos por “incitación de la esposa-madre-hija”.



Freydis Eiriksdottir, escena de la saga de los Groenlandeses, fuente: saga-museum.com


El que todo personaje femenino de la literatura medieval nórdica pueda encuadrarse casi sin excepción en estos arquetipos y la notoria función literaria que cumplen, junto a la construcción, evolución y autoreferencia de los mismos, nos lleva a considerarlos como asuntos plenamente literarios , y a hacer nuestras las palabras de J. Jochens, cuando concluye de ellos que son “ imágenes, encarnaciones de la percepción de roles femeninos articuladas por autores masculinos. Como tales pertenecen al género y no a la historia de la mujer"(1996).

Antes de considerar los textos propios de la literatura medieval nórdica como fuente histórica para el estudio del papel social de la mujer debemos tener muy en cuenta que estos personajes femeninos son figuras literarias que deben examinarse ante todo como elementos de ficción, así como la dificultad para concretar, especialmente en lo referido a las mujeres, el poso antiguo de estos textos tardíos.


Bibliografía recomendada:

Cambridge History of Scandinavia(varios,2008)
Scandinavian Cultural Traditions(Christopher D. Galantich,2015)
Power and conversion(Alexandra Sanmark,2002)
Christianization through the regulation of everyday life,(Alexandra Sanmark,2005)
Women in the Viking Age (Judith Jesch, 1991)
Women in Old Norse Society (Jenny Jochens ,1995)
Old Norse Religion in Long-term Perspectives(varios, 2006)
Skaldic Verse and the Poetics of Saga Narrative(Heather O'Donoghue,2005)

martes, 15 de enero de 2019

La música de los vikingos


Música en el antiguo norte

La comúnmente denominada cultura vikinga ha estimulado y emocionado al mundo occidental. 
Desde la elaboración de las sagas islandesas, pretendidas recreaciones y construcciones de un pasado legendario y diferencial, pasando por los primeros intentos de estudio metodológico histórico, las corrientes pangermanistas, las construcciones nacionales, el romanticismo y, en nuestro tiempo, la cultura del entretenimiento, asistimos a un gusto por el antiguo norte y sus asuntos. A lo largo del tiempo su otredad sugerente, su impulso vitalista, sus contradicciones, su arte, su historia ( reinterpretada, simplificada o directamente falseada), se reelaboran y dan lugar a una clara corriente esteticista. Dentro de este fenómeno no puede quedar fuera algo de tanta importancia emocional y artística como es la música.
Gunnar en el foso de las serpientes toca la lira(fuente:medievalit.com)
En la actualidad, al igual que en el pasado , este mundo antiguo nórdico ha inspirado infinidad de acercamientos musicales, aunque tal vez sea ahora cuando más abunde la oferta de propuestas y muchas de ellas compartan una característica común: la pretensión de recrear la música vikinga.
Sin entrar a juzgar el mérito de estas composiciones, muy próximas a géneros musicales como el folk, el ambiental, el dark, trance… y sus híbridos, se plantea la posibilidad de ir un poco más allá de la estímulo estético y emocional de esta manifestación artística y preguntarse: ¿conocemos cómo era la música de los vikingos?¿Se ha preservado su música?
Tañedores de lur en petroglifos (fuente;http://www.dandeba.dk)
Como toda cuestión referida al antiguo Norte, donde la prehistoria se dilató hasta el s.XI y las corrientes y modificaciones europeas tardaron tanto en arribar, la solución es compleja. Requiere de un abordaje múltiple desde distintos campos y, en demasiadas ocasiones, la aplicación de material extemporáneo con todas sus reservas. Así pues, podemos servirnos  de los hallazgos arqueológicos, de los textos de cronistas extranjeros que mencionaron a los nórdicos, de crónicas medievales, de la literatura de las sagas y del estudio musicológico y filológico.

Nuestro conocimiento de la música en la antigua Escandinavia se basa principalmente en el registro arqueológico  de instrumentos y otros productores de sonidos y, en menor medida, en material iconográfico como petroglifos y representaciones en piedras rúnicas. Esta disciplina nos ofrece un acercamiento más preciso a la realidad material, y por ende, a la reconstrucción de instrumentos.
Toda vez que no existe registro de la palabra “música” en el vocabulario antiguo-nórdico ( a diferencia de “recitar”,”cantar”,”tocar”, “bailar”, que sí aparecen) hasta el s.XVI, y nuestro desconocimiento de la especifidad de la música nórdica, resulta más preciso referirse a estos hallazgos como “productores de sonidos” más que instrumentos musicales.

En la actualidad se recogen más de 1500 artefactos prehistóricos ( esto es, antes del s XI) susceptibles de haberse empleado para producir sonidos. Algunos de ellos, los menos, fueron creados sin duda para producir sonido ( campanas, lurs..). Otros pudieron ser creados para producir sonidos(objetos metálicos, adornos). Hay también objetos cuya función principal no fue producir sonido pero pudieron usarse para hacerlo ( arcos, brazaletes) y variados objetos de función desconocida pero cuyas características sugieren que tal vez se usaron para esta función ( huesos, elementos tallados en madera...).
Silbatos de hueso de reno(fuente:www.donmaps.com)
Entre los primeros artefactos datados destacan poderosamente los lures de bronce. Restos más o menos fragmentados de cincuenta de ellos se encontraron en el norte de Alemania, Dinamarca y sur de Suecia y Noruega. Datados entre 1200-500 A.C., estos impresionantes y costosos instrumentos, influenciados por tradiciones del célticas y europeas,  estaban probablemente relacionados con elementos de culto, y aparecen reflejados en grabados líticos de la Edad del Bronce.


Colección de lures(fuente: http://www.dandeba.dk)

Durante  la Edad del Hierro los hallazgos resultan materialmente menos impresionantes ( cuernos, flautas, campanas y cascabeles…), a excepción de una pareja de cuernos de oro, probablemente instrumentos de viento, hallados en Jutlandia y hoy desaparecidos.

Reproducción de los cuernos de oro(fuente:www.britannica.com)
Unos 600 artefactos productores de sonido están datados como pertenecientes al periodo vikingo (s. VIII-XI). Aparecen campanas, liras, silbatos, sonajas, crótalos, zumbadores, flautas de hueso y madera, cuernos y trompas de madera.
A pesar del material perecedero del que están compuestos estos artefactos y la dificultad de su conservación hasta nuestro días, llama poderosamente la atención  el bajo número de piezas recuperadas en comparación con otros tipos de elementos arqueológicos de similares características. De esta ausencia de hallazgos no podemos extraer conclusiones. Tal vez se deba a un predominio del uso de la voz en sus numerosas manifestaciones( canciones de cuna, cantos guerreros, las endechas heroicas y épicas, poemas, fórmulas mágicas, cuentos épicos, fórmulas tonales, llamadas de ganado, gritos de guerra.... etc) algunas veces mencionado en fuentes textuales. Puede que se hiciera uso de otros objetos para producir sonido, desde arcos de caza que pueden frotarse, hasta el golpeteo de las armas o de elementos de uso común en las viviendas. O a la construcción de objetos sonoros con materiales muy delicados y perecederos como hierba, corteza...etc.

Durante la Alta Edad Media (S.XI-XIII), la evidencia arqueológica aumenta con hallazgos  de instrumentos incluso en Finlandia y las islas del Atlántico. Aumenta la iconografía en la que aparecen instrumentos. La influencia europea y el cambio estructural y social en Escandinavia es patente desde este periodo.
La arqueología material indica que existió algún tipo de actividad musical o sonora, especialmente en el sur escandinavo, pero restos de instrumentos y petroglifos no nos permiten reconstruir la música antiguo-nórdica.

Algunos autores latinos y árabes escribieron sobre los pueblos germánicos en el primer milenio. Estas referencias resultan dudosas, superficiales y peyorativas en muchos casos, y muestran juicios poco objetivos.
 El más antiguo de estos registros aparecen en el “Germania”, del historiador romano Tácito. Menciona cantos guerreros para enaltecer el coraje antes de la lucha, rugidos y cantos contra el quicio de sus escudos para aumentar la reverberación.
Ammianus Marcellinus escribió (tardíamente) de los godos que atacaron el Imperio Romano alrededor del 375, que declamaban canciones de alabanza a sus antepasados ​​con gritos desordenados.
Jordanes(ca 500) mencionó de los godos que ensalzaban a sus ancestros con canciones acompañados de la cítara.
Paulo el Diacono (ca.700)escribió  como la figura del rey longobardo Alboin(ca.500) era celebrada con canciones entre los sajones.
Ibn Fadlan (ca. 900) describe los ritos funerarios de un jefe rus-escandinavo, en los que se tocan instrumentos musicales y se canta.
Ibrahim Ibn Ahmad( ca 900), dejó escrito que los habitantes de Hedeby cantaban horribles canciones que le recordaron a  perros ladrando.
Adam de Bremen(ca.1000), menciona los cantos obscenos con los que se acompañan las ceremonias paganas en el templo de Uppsala.
Saxo Gramático ( ca.1220), narra ciertos ritos en Uppsala que se acompañan de campañas o sonajas.
Edición tardia de la Gesta Danorum de Saxo(fuente:www.bl.uk)


Con la consideración y reserva que entraña literatura antigua nórdica (Eddas, poemas escaldicos y sagas islandesas) como fuente histórica, encontramos en ellas numerosas referencias a la música y músicos. Estos textos, recogidos entre los siglos XII-XIV, levantan acalorados debates entre los especialistas que no deciden de manera unívoca sobre el componente de oralidad y la propia antigüedad del origen de sus motivos.
En Eddas y poemas escáldicos  encontramos que la  música posee cierto valor sobrenatural y religioso, y aparecen escaldos (p.e. Ragnvald Kali, s XII)que mencionan de manera positiva la capacidad de tañer el arpa y declamar poesía. Ignoramos cómo estos escaldos usaban la música para presentar a sus declamaciones poéticas, pero probablemente recitaran con algún tipo de acompañamiento de la lira.

Cabe citar aquí el “Beowulf”. El origen de este poema épico anglosajón se remonta probablemente hasta el siglo VIII, aunque fue a partir del s.X que se recogió por escrito. El texto conjuga poesía épica germánica con elementos de historias irlandesas, folclore anglosajón e historia escandinava. En él aparece la visión significativa e importante del entorno acústico de un gran salón nórdico, referencias a cantos, a la ejecución de instrumentos( liras), al choque de armas…
Beowulf(fuente: britannia.com)

De las sagas islandesas podemos señalar que rara vez aparecen referencias a la música o a instrumentos musicales en Islandia, y cuando lo hacen son asociados a viajes y lugares extranjeros. Un poco habitual ejemplo de mención de música en Islandia sucede en la  “Saga de Bárðar Snæfellsáss” ( Bárðar saga Snæfellsáss), en la que Helga Bárðardóttir, incapaz de conciliar el sueño, toca el harpa toda la noche. También escasos las referencias al canto, en oposición a lo habitual de la declamación: declaman versos poéticos, declaman cantos mágicos, declaman para mantener el ánimo y por diversión. Parece probable que en este contexto textual  declamar y cantar signifique lo mismo.

Hasta aquí contamos con la posibilidad de recrear algunos de los instrumentos que se emplearon, y han perdurado textos más o menos antiguos con la poesía ( como el Beowulf) que pudieron declamar o cantar, acompañados de instrumentos. ¿Podríamos reconstruir su música, aún no conociendo detalles concretos del contexto en el que se ejecutaba? Tomando el Beowulf, encontramos que "la métrica mide en cada verso cuatro unidades fonológicas conocidas como posiciones. Estas unidades no son sílabas ni pies, que es lo que mide la poesía europea moderna y clásica, por lo general. Para el establecimiento de una posición la cantidad vocálica y el peso silábico cumplían un papel crucial. Como estos elementos no están en nuestras lenguas actuales( inglés, castellano), no puede recitarse métricamente, ni nosotros percibirlo como tal. Además, es de suponer que la función del arpa estaba ligada al recitado de las posiciones, y como no podemos realizar las posiciones, tampoco podemos inferir correctamente el uso del arpa.”(Rafa p. Hernández.2018).
 Otros acercamientos proponen la reconstrucción en base a canciones populares que pudieron transmitirse oralmente y conservar sus características hasta la edad moderna, en la que se transcribieron algunas de ellas; o al canto de los rímur ( composiciones rimadas oriundas de las islas atlánticas, Feroe, Islandia, desarrolladas a partir del s. XIV y que citan, se sirven o extractan temas y narraciones antiguas y de las sagas cuya tradición se ha mantenido viva hasta nuestros días). En contra puede alegarse que, aun en el caso de admitir la pervivencia de cierto sustrato antiguo en estos cantos recitados, la trasmisión oral es muy proclive a reelaborar patrones rítmicos y melódicos en el tiempo. El mismo núcleo original y antiguo de estas composiciones, si lo hay, no ha podido ser acotado o definido.

La única manera veraz de trasmisión  de la música  entre periodos dilatados de tiempo previo a las grabaciones sonoras es por medio de la escritura de la música, esto es, las partituras. La escritura, no digamos ya la menos extendida escritura musical, llegó muy tarde a Escandinavia, y de la mano del profundo cambio estructural, cultural, religioso, económico y social que supuso el inicio de la edad media en el Norte. Muchos de los elementos propios de la antigua cultura fueron desplazados, sustituidos o modificados por la influencia de la Europa medieval y la introducción del cristianismo. Por otra parte, hoy día  se considera más correcto referirse a la cristianización de Escandinavia,esto es, la introducción del aparato propio de la Iglesia, y no tanto a la conversión de sus habitantes.Por distinto motivos que quedan fuera de este artículo, la población mantuvo costumbres, hábitos, hechos culturales y usos durante mucho tiempo tras las fechas oficiales de conversión ( a partir de s. XI) En este contexto, mencionaremos como fuentes tardías, pero que  pudieran albergar reminiscencias de la música antigua, el “Nobilis, humilis” y el “Drømde mig en drøm i nat”.
Es el primero polifonía primitiva escandinava. Este himno proveniente de las islas Orcadas, colonizadas desde el s XII por escandinavos y dependientes de Noruega hasta el s. XV. Se trata de una composición laudatoria en honor a San Magnus (m. 1117) , patrón de las Orcadas, encontrada en un códice del s XII o XIII. Su polifonía está en el quinto tono gregoriano(modo  Lidio en Fa)La notación del manuscrito no incluye una indicación rítmica. Esta logró deducirse con la aplicación de fórmulas melódicas y rítmicas propias de la música europea coetánea con la que comparte patrones claros. 
Manuscrito del Nobilis, humilis(fuente:orkneychant.blogspot.com)

La característica distintiva de la composición es el uso del tercer intervalo, en ese momento considerado un intervalo disonante en el continente europeo. La canción debió de sonar de manera muy extraña a los oídos extranjeros. Este empleo de armonías inusuales ha sugerido a los especialistas que quizás estemos ante una adaptación a la liturgia latina de las fórmulas tradicionales utilizadas para el antiguo canto escandinavo.
Relacionado con esta composición tenemos el canto medieval denominado gymel. Es un tipo de polifonía vocal en la que dos voces de igual rango evolucionan de manera independiente en tercios paralelos y convergen al unisono al final de la pieza.
En pleno s XII, el eclesiástico Giraud de Barri escribió sobre la difusión en el norte de Gran Bretaña del canto gymel (en tercios paralelos) y aventuró que dicha técnica provenía de los nórdicos que poblaron aquellas regiones.
“Los ingleses generalmente no hacen uso de esta forma de cantar, solo los habitantes del norte; así que creo que fue por los daneses y los noruegos, que a menudo ocupaban estas partes de la isla y solían permanecer durante largos períodos, que los habitantes adquirieron sus afinidades en su forma de hablar y su forma particular de cantar.”

“Drømte mig en drøm i nat” es la más antigua partitura secular hallada  en Escandinavia. Está recogida en el códice legal “Codex Runicus”(ca. 1300). Existen diferentes interpretaciones del significado de su letra pero, en lo que nos concierne, indicaremos que presenta numerosas características propias de las extendidas baladas medievales europeas, lo que aleja la posibilidad de que conserve reminiscencias de la antigua música.
“Drømte mig en drøm i nat”(fuente:medievalist.com)

La música es una parte importante de la experiencia humana, en todo tiempo y lugar. La escasa evidencia en los registros arqueológicos y literarios de la música antiguo-nórdica, en oposición a la trascendencia de la misma en las culturas tan cercanas como la celta y anglosajona, llama poderosamente la atención. Si los vikingos tuvieron música supieron guardar el secreto. En cualquier caso, la falta de evidencias no resulta concluyente. Lo único que podemos afirmar es que desconocemos como la música era interpretada, el carácter y detalle de las ejecuciones e, incluso, si existió verdaderamente una música vikinga.

Algunas fuentes y lecturas recomendadas.
Especificas:
Reconstructing the music of the Viking Age(Chihiro Tsukamoto,2017)
Animal Bells in Early Scandinavian Soundscapes(Gjermund Kolltveit)
People and Their Soundscape in Viking-Age Scandinavia(C.S.Lund,2010)
Prehistoric Soundscapes in Scandinavia(C.S.Lund,2008)
The Archaeomusicology of Scandinavia(C.S.Lund,1981)
Early lyres in context(Julia Hillberg,2015)
Performance and Norse Poetry(S.A.Mitchell,2001)
Generales:
Cambridge History of Scandinavia(varios,2008)
The materiality of the ancient dead(Fredrik Fahlander,2016)
Scandinavian Cultural Traditions(Christopher D. Galantich,2015)
Power and conversion(Alexandra Sanmark,2002)

Christianization through the regulation of everyday life,(Alexandra Sanmark,2005)

Colección de vídeos que muestran el posible sonido de instrumentos recreados y las posibilidades de los mismos:
https://www.yorkarchaeology.co.uk/resources/finding-the-future/resilience-year-2-3/historic-pastimes-musical-instruments/

viernes, 9 de noviembre de 2018

Túmulos en Escandinavia


  Túmulos en Escandinavia

     Los antiguos nórdicos desarrollaron ritos y costumbres alrededor del trascendente momento de la muerte. Según sus creencias, el fin de la vida terrena marcaba el paso a otra vida, y debían observarse ciertos cuidados para favorecer dicho tránsito y evitar que el muerto regresara a importunar a los vivos como un «mal muerto», algo similar a un espíritu vengativo. Existió, además, un intenso culto a los antepasados, a los que consideraban, de algún modo, todavía accesibles y activos en la otra vida.


Recreación de complejo tumular de Lindholm Høje. Fuente: www.wildfiregames.com
     Antes de la estandarización de práctica y culto que supuso la adopción del cristianismo, encontramos muy diversos tipos de tumbas, muchas veces en lugares, momentos y grupos sociales coincidentes. Resulta sorprendente la variedad de tipologías de enterramiento y los cambios en las prácticas a lo largo del tiempo. Los condicionantes que motivaban un tipo u otro eran variados: el momento histórico, la costumbre regional, el estatus, el sexo…

      Podríamos generalizar una división básica entre cremaciones e inhumaciones y su combinación, es decir, enterramiento de restos de cremación. Así pues, podemos dar con cremaciones humanas, cremaciones de barcos, cremaciones de barcos con posterior cubrimiento de los restos (humanos y de la nave) en forma de túmulo; inhumaciones en túmulos, inhumaciones en cámaras, inhumaciones en barcos cubiertos por túmulos, inhumaciones en barcos simbólicos realizados con piedras y posteriormente cubiertos; túmulos monumentales, túmulos pequeños, tumbas individuales, tumbas colectivas… Encontramos, por lo general, signos externos (hitos líticos, túmulos), como señales y recordatorios emergidos en el mundo de los vivos. Existió una especial vinculación hacia los barcos, ya sean reales o simbolizados mediante rocas, importante imagen asociada al tránsito a la otra vida.
Necrópolis con tumbas de nave en piedra. Fuente: www.palba.cz
Un elemento común a todo enterramiento era la inclusión de un ajuar, en ocasiones relacionado con el difunto o con función ritual. Era esto parte del rito, una ofrenda propiciatoria a los poderes que habrían de recibir al muerto, unas posesiones útiles para la nueva vida que emprendía el difunto y, por supuesto, un símbolo de estatus personal y familiar. Por su espectacularidad y significación, dentro de esta diversidad, nombraré de manera especial a los túmulos. La erección de túmulos se dio en Escandinavia desde la Edad de Bronce hasta el
Túmulo de nave. Fuente:www.thevintagenews.com
siglo xi. Estos monumentos funerarios fueron de una gran variedad de diseños, según las tradiciones culturales de la época en que fueron construidos. Los túmulos podían contener nichos individuales, sepulcros colectivos e incluso no contener cuerpo alguno. En ellos se practicaron tanto la inhumación como la cremación, como ya se ha señalado. Muchos muestran un uso continuado desde tiempos prehistóricos hasta la Edad Vikinga, posiblemente relacionados con figuras históricas o legendarias, marcando una fuerte tradición continuista y ligadas a lugares de especial relevancia cultural. Estuvieron relacionados con el importante culto a los antepasados, propio de estas sociedades.

Túmulo de cámara (excavación de Jelling). Fuente:www.danmarkshistorien.dk
En efecto, los túmulos no solo eran una notoria muestra de estatus y poder personal y familiar. Eran un lugar de culto, de conexión con el antepasado. Una suerte de «casa de tierra» del difunto para su nueva vida, donde podía visitársele, celebrar con él, y desde el cual ejercía su influencia en el mundo vivo. Existieron numerosos túmulos huecos que nunca contuvieron cuerpo alguno. Eran hogares para el espíritu del muerto.
Según la Heimskringla de Snorri, el rey Halfdan el Negro tuvo un reinado victorioso y próspero, y el pueblo le amó tanto que erigió varios monumentos funerarios en su honor, para favorecer la influencia benigna de su benefactor en sus propios territorios. Estas cuatro colinas de Halfdan eran algo más que un símbolo de poder. Representaban una hacienda real, un lugar de encuentro e influencias que el soberano podía visitar en cualquier momento tras su muerte, en una transposición directa de las mansiones del rey entre las que viajaba en vida. A su nieto, Bjorn el Comerciante, muerto durante un viaje por mar, se le erigió una colina, también vacía. Su yo difunto debió regresar a la patria para sentirse al lado de sus familiares y recibir ofrendas. El monumental túmulo de Raknehaugen, en Romerike, fechado en el 550 d. C., es una tumba hueca, más antigua que las tumbas barco de los reyes de Vestfold. Con setentaisiete metros de diámetro y una altura de quince metros, es el túmulo más grande en el norte de Europa.
Incluso en la literatura encontramos referencias a esta práctica mortuoria. Así pues, Snorri Sturluson, menciona en su Saga de los Ynglingos:
Odínn estableció por ley que todos los muertos debían ser quemados, y sus pertenencias depositadas sobre la pila, y las cenizas arrojadas al mar o enterradas en la tierra. Por lo tanto, dijo él, cada uno vendrá a Valhalla con las riquezas que tenía con él sobre la pila, y también disfrutaría lo que él mismo enterró en la tierra. Para hombres de importancia, un montículo deberá ser levantado a su memoria, y para todos los demás guerreros distinguidos por la virilidad, una piedra enhiesta. Esta costumbre se mantuvo mucho tiempo.

Recreación de rito en túmulo. Fuente:timeslipsblog.wordpress.com
La profanación de un túmulo y el combate con su ocupante, una especie de espectro guardián, es un episodio literario que debió de gozar de gran atractivo entre el público de las sagas de los tiempos antiguos, pues aparece en numerosas narraciones, desde la Saga de Egil el Manco a la Saga de Hromund Gripsson, pasando por la Gesta Danorum. En varias sagas (Saga de los habitantes de Eyr, por ejemplo) aparece mencionada una colina sagrada en la que los personajes esperan morar tras la muerte. Encontramos en estos textos tardíos la reminiscencia de la consideración de estos túmulos como hogares ultraterrenos.


Complejos tumulares en el fiordo de Oslo. Fuente: www.ivargault.com

También podemos hallar un gran número de túmulos en Noruega, especialmente en el área de Viken, algunos de impresionante tamaño y soberbio contenido. Muchos se remontan a la Edad de Bronce. Algunos de los más importantes legados del pasado escandinavo provienen de estas tumbas. Cabe mencionar los siguientes:
  • Raknehaugen (550 d. C.), en Romerike. Con setentaisiete metros de diámetro y una altura de quince, es el túmulo más grande en el norte de Europa.
  • Jellhaugen (500 d. C.), en Halden, considerado el segundo más grande en Noruega.
  • Gokstadhaugen, en Vestfold. Contenía la nave Gokstad, un gran barco de la era vikinga.
  • Oseberghaugen, en Vestfold. Contenía la nave Oseberg, una nave de la era vikinga bien conservada, entre otros tesoros.
  • Borrehaugene (cementerio de Borre). Cubre ciento ochenta mil metros cuadrados e incluye siete montículos grandes y veinticinco menores.
  • Båthaugen, en Tune. Contenía el barco Tune, un barco vikingo de tipo karv.
  • Storhaug, en Rogaland. Contenía un barco de roble.
  • Grønhaug, en Avaldsnes. Contenía un bote del siglo x.
  • Flagghaugen, en Avaldsnes. Uno de los sepulcros más ricos de Noruega, que data del período previkingo.
  • Karnilshaugen, en Sogn og Fjordane.
  • Osneshaugen, en Møre og Romsdal. Fechado en la Edad de Bronce.

Krake



viernes, 26 de octubre de 2018

El hogar en la antigua Escandinavia. La hacienda, la sala, la ciudad, el gran salón real.

El hogar en la antigua Escandinavia. La hacienda, la sala, la ciudad, el gran salón real.

La mayor parte de los antiguos escandinavos eran granjeros y vivían en haciendas dedicadas a las actividades ganaderas. La unidad económica y social de este pueblo era la granja. Estos asentamientos estaban compuestos por una sala principal y algunos edificios accesorios rodeados por una cerca o murete. Las haciendas se construían, por lo general, en lugares elevados que favorecieran la visibilidad y el drenaje del terreno, próximas a un curso de agua. Los campos adyacentes se dedicaban al cultivo de grano, vegetales (guisantes, repollo, cebollas), algunas frutas (manzanas, peras, cerezas, bayas), y sobre todo del pasto, necesario para alimentar al ganado durante el invierno.
Hacienda. Fuente: www.q-files.com

La actividad ganadera fue fundamento de la hacienda nórdica, especialmente el ganado bovino. Tal importancia quedó plasmada en el lenguaje, pues la palabra para «ganado» y «dinero» fue la misma. Las vacas lecheras, de menor alzada que en la actualidad, con unos ciento veinte centímetros de altura, proporcionaban leche que podía procesarse en alimentos de fácil conservación, además de carne. No tenían demasiados toros. La mayoría se sacrificaban. Eran una ofrenda habitual en los ritos, antes del invierno, para evitar que consumieran el forraje almacenado.
Las ovejas tuvieron su significación, apreciadas por su lana, su leche y carne. Se criaron caballos, el hermoso y resistente caballo norteño, de poca alzada, muy similar a los actuales caballos islandeses, no solo por su utilidad para la monta y el acarreo, sino también por su carne, muy estimada. Fueron animales de una especial consideración, utilizados en los sacrificios, en los banquetes rituales y en las peleas de potros. No hay saga antigua que no mencione con deleite la hermosura de algún caballo y encontramos más animales domésticos vinculados a las haciendas: cabras, cerdos, perros, gatos, ocas…
El cultivo de heno resultó esencial para mantener a todos estos animales durante el duro invierno norteño. El ganado se estabulaba y alimentaba con las reservas de forraje, de manera que la cantidad de ganado que sobrevivía a los fríos estaba estrechamente vinculada a la producción y el almacenaje de heno. En un cálculo aproximado que debe tomarse como mera orientación, se necesitaron más de dos toneladas de heno por cada vaca estabulada durante esta estación. Una granja media podía tener alrededor de veinte a cuarenta vacas lecheras. En un buen año podían producirse entre 0,5 y 0,9 toneladas de heno por hectárea. Esto supone que las granjas grandes requirieron de veinte a ochenta hectáreas de tierra dedicada al cultivo de heno para mantener su ganado durante el invierno.
Reconstrucción de hacienda en Lejre. Fuente: www.visitdenmark.nl
La recolección, la caza y especialmente la explotación de los recursos marinos (algas, peces, moluscos y ballenas) completaban la economía alimentaria de las haciendas nórdicas. Esta estructura de asentamiento se empleó desde tiempos previos a la era vikinga, y fue utilizada en las colonias escandinavas, con algunas modificaciones según los materiales de construcción y las posibilidades del entorno.

La sala
La sala era el edificio principal y el fundamento de todo asentamiento. Sus dimensiones oscilaban de los cinco a siete metros de ancho y de quince a setenta y cinco de largo, según la riqueza y el estatus del propietario. Los muros, dependiendo de la materia prima disponible y de variantes regionales, podían ser de piedra, madera, zarzo e incluso turba. Estas paredes se combaban hacia afuera, siendo más gruesas en su parte media que en los extremos, y podían aparecer apuntaladas por postes de madera.
Estructura, pilares, puntales y vigas eran siempre de madera. Los troncos de calidad y de la dimensión apropiada para la construcción no siempre estuvieron disponibles, y eso condicionó las características de los salones. Basta pensar en la escasez propia de asentamientos insulares de clima desfavorable, como Groenlandia e Islandia, y añadir que en la propia Escandinavia de origen la buena madera para construcción no estaba al alcance de todos. Como muestra, señalar que se ha observado una merma en las calidades constructivas de los navíos según avanzó la edad vikinga, en relación con la menor disponibilidad de madera apropiada.

Plantas de salas de diferente estatus. Fuente: madaconservation.org
Los pilares y demás elementos estructurales iban apoyados sobre basas de piedra que aportaban cimentación y aislaban la madera del contacto con el suelo, protegiéndolos de la podredumbre. El entramado de columnas sustentaba el tejado y los muros apenas soportaban tensiones de carga. La unión de estos elementos se realizaba mediante diferentes ensamblajes y clavijas de madera, antes que con clavos de hierro. La estructura interna consistía en dos líneas paralelas de postes de madera soportando las vigas. Estas líneas de pilares dividían el interior en tres espacios. El corredor central, más ancho, era tierra apisonada, en ocasiones enlosada con placas de piedra. El foso para el fuego estaba situado en el centro.
En los corredores laterales se elevaban los bancos, de madera o de tierra apisonada cubierta de madera. Eran profundos, de un metro y medio, y proporcionaban una superficie donde sentarse, comer, trabajar y dormir. Según las dimensiones de la sala y las necesidades, podía existir un banco a cada lado o solo en uno de los lados. No resultaba inusual encontrar bancos en salas de trabajo, como en la sala de las mujeres, de menor fondo, destinados tan solo a lugar de asiento. Cerca de la unión entre la pared y techo había unos agujeros para facilitar la evacuación del humo y permitir algo de iluminación natural. En ocasiones eran algo mayores y cumplían la función de ventanucos que podían cubrirse para mantener el calor interior. La luz natural entraba a través de las puertas abiertas y de estas limitadas aberturas, por lo que las salas eran oscuras y ahumadas, excepto en los días de mejor tiempo, en los que podían abrirse puertas y ventanas. Lámparas simples, fabricadas en piedra vaciada, donde quemaban aceites de origen animal, proporcionaban algo de iluminación suplementaria. Podía haber más de una puerta exterior en el edificio, habitualmente protegida por un soportal, con objeto de facilitar el acceso a las dependencias de trabajo.


Sala tipo. Fuente: ancient-origins.com




Algunas casas contuvieron objetos colocados bajo elementos estructurales, que han sido interpretados como ofrendas de culto. Se han encontrado hojas de lámina de oro repujada debajo de algunos puntales importantes, huesos de animales enterrados bajo los muros y puntas de lanza. El interior de las salas solía estar dividido en habitaciones mediante paneles de madera.
  • En ese caso, podemos encontrar distintos espacios:
  • Entrada o recibidor que hacía las veces de almacén, guardarropa de trabajo y de aperos y dormitorio de esclavos.
  • Espacio central multipropósito.
  • Cuadras.
  • Sala de las mujeres.
  • Salas de la familia, o lugares de reunión menos públicos que la habitación principal.
  • Letrinas.
  • Almacenes más o menos especializados (cubas, de heno, de alimento seco, etc.).
Ciertas partes de la bancada principal se cerraban con paneles de madera formando alcobas para los habitantes de mayor rango. Dentro, las pequeñas camas sugieren que se dormía reclinado o sentado. Las viviendas contaban con escaso mobiliario, destacando la existencia de cofres y arcones. Aparecían taburetes sencillos, de tarugos o de tres patas. El tan simbólico sitial no era una silla o trono, sino un lugar de honor destinado al cabeza de familia. En algún caso puede tratarse de una simple plataforma baja que hacía destacar a quien se sentara en ella. Tras el sitial se levantaban unos postes tallados, cargados de significado y vinculados al tutelaje espiritual familiar. Las familias pudientes decoraban sus muros con paneles de madera tallados, pinturas, telas, escudos decorados y tapices.

La ciudad
Existió cierto urbanismo a instancia de los reyes poderosos de la era vikinga. Centrándonos en Escandinavia, encontramos que en algún caso fueron asentamientos vinculados a antiguas sedes reales, como Upsala, pero, mayoritariamente se trató de ciudades-puerto comerciales creadas bajo el impulso real y su tutela, imprescindible para garantizar cierta paz comercial que permitiera el intercambio de mercancía, actividad que generaba ingresos a los soberanos en modo de impuestos. Estas ciudades podían no tener una vida muy dilatada, y muchas de las fundadas en un primer momento, a comienzos del siglo viii, desaparecieron y fueron sustituidas por ciudades de nueva creación a partir de siglo x.
Las ciudades se dieron en lugares de fácil acceso para los comerciantes, puertos localizados en enclaves estratégicos vinculados a las rutas comerciales de los nórdicos. La propia Escandinavia servía de centro y unión entre las rutas del este (rusas, bizantinas, árabes) y del oeste (inglesas, irlandesas y francas). Contaban con unas leyes que las regían de manera particular, suponemos que principalmente referidas a materia de tasas e impuestos, y estaban férreamente controladas por los reyes, mediante las figuras de representantes reales.
Recreación del asentamiento de Birka. Fuente: imgur.com


Estos asentamientos podían tener una ocupación continuada, pero la estacionalidad marcaba el número de habitantes. La climatología condicionaba el transporte de productos, y por lo tanto el número de personas vinculadas a su manufactura, intercambio y distribución. Los centros comerciales aglutinaron un entramado de artesanos especializados en la producción de bienes comerciales más que objetos de consumo cercano. Son frecuentes los talleres de distinto tipo. Dado que los habitantes no requerían producir lo que consumían, no vivían en haciendas ganaderas diseminadas como el resto de la población, sino en casas de menores dimensiones (cinco por diez metros en los ejemplos de Hedeby), con una sola habitación o divididas en talleres, almacenes, hornos… Los talleres podían ser exteriores. Una cerca ligera delimitaba las parcelas. Los techos de las casas casi se tocaban entre sí sobre los caminos pavimentados de madera. Podían darse viviendas de construcción más sencilla, de adobe o zarzo, o incluso de tiendas de tela, de uso estacional. La basura y restos se acumulaban en montones.
Estas ciudades estaban habitadas y compartidas por otros pueblos, aliados o socios comerciales, como curios, frisones, gotlandeses, eslavos, fineses… que, suponemos, aportaban sus propios usos constructivos, toda vez que se han encontrado sugerencias de la existencia de puertos separados, o la clara muestra de cementerios más o menos compartidos de distinto origen y tradición funeraria.

El gran salón real
A lo largo de la historia del pueblo escandinavo se dio una evolución estructural de la sociedad, desde pequeños grupos sociales independientes que compartían normas y costumbres, hasta la existencia de reinos supraregionales. Este cambio, desarrollado desde la Edad del Hierro escandinava y en su apogeo entre los siglos vi y viii, se debió a crisis (empeoramiento climático, pandemias) e impulsos (adopción de la vela en las embarcaciones, mayor abundancia de oro llegado a través de la estructura romana) y supuso el surgimiento de una élite de corte guerrero que aglutinó poder y riqueza en torno suyo. Estos caudillos, aunque ejercieron su influencia en un ámbito territorial y humano limitado, cambiaron la estructura social.

Alzados y planta de gran salón . Fuente: arqueolugares.blogspot.com
Incapaces, por la dispersión geográfica y política propia de la Escandinavia, de crear y sostener un entramado que les permitiera ejercer un control efectivo sobre el territorio, debieron valerse del poder ejercido de manera directa, esto es, vincularse a grupos de guerreros especializados que los respaldasen. Estas estructuras, de corte claramente germánico, son una evolución del antiguo comitatus. Organiza así el jefe su grupo de guerreros vinculados, su hird, y establece un dominio casi militar del territorio. Esto requiere, por una parte, un aporte económico importante que les permita vivir y equiparse de acuerdo con su condición de guerreros profesionales, y por otra, la elaboración de un imaginario de prestigio  alrededor de estas castas.






Planta de gran salón. Fuente: hurstwic.com


Nació la necesidad de vivir en un tiempo de conflicto casi constante. Conflicto que justificase la propia existencia de bandas guerreras y que permitiera una entrada de botín continuada. El prestigio fue sencillo de asociar a vistosos hechos de armas, a actuaciones de valor y heroísmo que, a instancias de los mismos caudillos, quedaron plasmadas en narraciones, poemas, sagas y cantos. Tan efectiva resultó esta campaña de reorganización social que se cree pudo incluir o influenciar a la propia práctica religiosa, no solo otorgando al caudillo un mayor papel prominente como oficiante religioso-ritual y sacrificador, sino también alterando la propia estructura del panteón nórdico. Así pues, ¿qué son Odínn y sus guerreros, el Valhöll mismo, el ideal de morir en batalla, sino una transposición de esta nueva estructura? La posición prominente de Týr en los episodios del Ragnarök y ciertas de sus atribuciones, tal vez reminiscencias de un pasado en el que ostentó mayor estatus, contrastan con el escaso papel de este dios en el resto de las «historias de los dioses». La numerosísima toponimia vinculada al dios Thórr, indicativa de la gran estima que despertó su culto, sus aspectos originales de dios campesino, vinculados a la producción y las cosechas, contrasta con el papel subordinado y su inclinación hacia el contexto guerrero posterior. ¿Fue la religión modificada por una élite que «creó» un dios, Odínn, a su imagen y semejanza, y distribuyó al resto de dioses, modificó sus aspectos y áreas de influencia, para adaptarlos en un reflejo del nuevo orden social?
Odinn
Los caudillos necesitaron de un lugar donde alojar estas «cortes de guerreros», al mismo tiempo que requirieron de un medio para demostrar su poder, riqueza y estatus. Surgieron los grandes salones, monumentales residencias reales desde las cuales los poderosos ejercían su influencia en el territorio puesto bajo su arbitrio. Dada la dispersa población y la compleja geografía, así como la falta de poder efectivo «más allá del alcance de su espada», cada rey dispuso de varios salones grandes entre los cuales viajaba. No existió una sede de poder única, y la corte, si podemos llamarla así, estaba donde estaba el rey. Recorría su reino acompañado de su hird, alojándose en sus múltiples residencias, e imponían su autoridad de una manera tangible, directa. En su ausencia, estas ostentosas viviendas eran un monumento a su poder y autoridad.
Como hemos visto, la religión muestra la impronta de estas sedes de poder cargadas de simbolismo, con todas las grandes residencias de los dioses mencionadas en los textos, con el Valhöll a la cabeza. También las encontramos innumerables veces en la literatura heroica y en las sagas. Para ilustrarlo basta mencionar el Heorot (Salón del Ciervo) del Beowulf, el gran palacio del rey Hroðgar, descrito con una carga y significado enormes.
Estas viviendas monumentales fueron erigidas sobre cerros naturales o terrazas artificiales, en centros de arraigo cultural y social. No estaban exentas de connotación religiosa y se emparentaron con la historia, real y legendaria, de un pueblo o linaje determinado. Así pues, las sedes aparecen junto a lugares de enterramiento muy anteriores, continuados o no, y sufren numerosas modificaciones y remodelaciones. Las casas reales del siglo ix se levantan en el emplazamiento de mansiones anteriores datadas en la era de Vendel (550-793 d. C.), o incluso antes, y en ocasiones dan muestra de una ocupación interrumpida. En un mundo donde la familia y la pertenencia a una estirpe son de vital importancia social, no cuesta imaginar la existencia de lugares ancestrales, sedes casi legendarias enraizadas en el tiempo, asociadas a un linaje antiguo.

Gran salón recreado en Lofoten. Fuente: wordandsilence.com

En lo físico, eran estas grandes salas un modelo magnificado (hasta ochentaitrés metros de largo) de la sala común escandinava descrita más arriba, y mantenían sus características y detalles en una dimensión mayor y con excelentes calidades de materiales y acabados, especialmente la habitación de banquetes, como lugar central social y destinado al culto.
Krake