martes, 15 de enero de 2019

La música de los vikingos


Música en el antiguo norte

La comúnmente denominada cultura vikinga ha estimulado y emocionado al mundo occidental. 
Desde la elaboración de las sagas islandesas, pretendidas recreaciones y construcciones de un pasado legendario y diferencial, pasando por los primeros intentos de estudio metodológico histórico, las corrientes pangermanistas, las construcciones nacionales, el romanticismo y, en nuestro tiempo, la cultura del entretenimiento, asistimos a un gusto por el antiguo norte y sus asuntos. A lo largo del tiempo su otredad sugerente, su impulso vitalista, sus contradicciones, su arte, su historia ( reinterpretada, simplificada o directamente falseada), se reelaboran y dan lugar a una clara corriente esteticista. Dentro de este fenómeno no puede quedar fuera algo de tanta importancia emocional y artística como es la música.
Gunnar en el foso de las serpientes toca la lira(fuente:medievalit.com)
En la actualidad, al igual que en el pasado , este mundo antiguo nórdico ha inspirado infinidad de acercamientos musicales, aunque tal vez sea ahora cuando más abunde la oferta de propuestas y muchas de ellas compartan una característica común: la pretensión de recrear la música vikinga.
Sin entrar a juzgar el mérito de estas composiciones, muy próximas a géneros musicales como el folk, el ambiental, el dark, trance… y sus híbridos, se plantea la posibilidad de ir un poco más allá de la estímulo estético y emocional de esta manifestación artística y preguntarse: ¿conocemos cómo era la música de los vikingos?¿Se ha preservado su música?
Tañedores de lur en petroglifos (fuente;http://www.dandeba.dk)
Como toda cuestión referida al antiguo Norte, donde la prehistoria se dilató hasta el s.XI y las corrientes y modificaciones europeas tardaron tanto en arribar, la solución es compleja. Requiere de un abordaje múltiple desde distintos campos y, en demasiadas ocasiones, la aplicación de material extemporáneo con todas sus reservas. Así pues, podemos servirnos  de los hallazgos arqueológicos, de los textos de cronistas extranjeros que mencionaron a los nórdicos, de crónicas medievales, de la literatura de las sagas y del estudio musicológico y filológico.

Nuestro conocimiento de la música en la antigua Escandinavia se basa principalmente en el registro arqueológico  de instrumentos y otros productores de sonidos y, en menor medida, en material iconográfico como petroglifos y representaciones en piedras rúnicas. Esta disciplina nos ofrece un acercamiento más preciso a la realidad material, y por ende, a la reconstrucción de instrumentos.
Toda vez que no existe registro de la palabra “música” en el vocabulario antiguo-nórdico ( a diferencia de “recitar”,”cantar”,”tocar”, “bailar”, que sí aparecen) hasta el s.XVI, y nuestro desconocimiento de la especifidad de la música nórdica, resulta más preciso referirse a estos hallazgos como “productores de sonidos” más que instrumentos musicales.

En la actualidad se recogen más de 1500 artefactos prehistóricos ( esto es, antes del s XI) susceptibles de haberse empleado para producir sonidos. Algunos de ellos, los menos, fueron creados sin duda para producir sonido ( campanas, lurs..). Otros pudieron ser creados para producir sonidos(objetos metálicos, adornos). Hay también objetos cuya función principal no fue producir sonido pero pudieron usarse para hacerlo ( arcos, brazaletes) y variados objetos de función desconocida pero cuyas características sugieren que tal vez se usaron para esta función ( huesos, elementos tallados en madera...).
Silbatos de hueso de reno(fuente:www.donmaps.com)
Entre los primeros artefactos datados destacan poderosamente los lures de bronce. Restos más o menos fragmentados de cincuenta de ellos se encontraron en el norte de Alemania, Dinamarca y sur de Suecia y Noruega. Datados entre 1200-500 A.C., estos impresionantes y costosos instrumentos, influenciados por tradiciones del célticas y europeas,  estaban probablemente relacionados con elementos de culto, y aparecen reflejados en grabados líticos de la Edad del Bronce.


Colección de lures(fuente: http://www.dandeba.dk)

Durante  la Edad del Hierro los hallazgos resultan materialmente menos impresionantes ( cuernos, flautas, campanas y cascabeles…), a excepción de una pareja de cuernos de oro, probablemente instrumentos de viento, hallados en Jutlandia y hoy desaparecidos.

Reproducción de los cuernos de oro(fuente:www.britannica.com)
Unos 600 artefactos productores de sonido están datados como pertenecientes al periodo vikingo (s. VIII-XI). Aparecen campanas, liras, silbatos, sonajas, crótalos, zumbadores, flautas de hueso y madera, cuernos y trompas de madera.
A pesar del material perecedero del que están compuestos estos artefactos y la dificultad de su conservación hasta nuestro días, llama poderosamente la atención  el bajo número de piezas recuperadas en comparación con otros tipos de elementos arqueológicos de similares características. De esta ausencia de hallazgos no podemos extraer conclusiones. Tal vez se deba a un predominio del uso de la voz en sus numerosas manifestaciones( canciones de cuna, cantos guerreros, las endechas heroicas y épicas, poemas, fórmulas mágicas, cuentos épicos, fórmulas tonales, llamadas de ganado, gritos de guerra.... etc) algunas veces mencionado en fuentes textuales. Puede que se hiciera uso de otros objetos para producir sonido, desde arcos de caza que pueden frotarse, hasta el golpeteo de las armas o de elementos de uso común en las viviendas. O a la construcción de objetos sonoros con materiales muy delicados y perecederos como hierba, corteza...etc.

Durante la Alta Edad Media (S.XI-XIII), la evidencia arqueológica aumenta con hallazgos  de instrumentos incluso en Finlandia y las islas del Atlántico. Aumenta la iconografía en la que aparecen instrumentos. La influencia europea y el cambio estructural y social en Escandinavia es patente desde este periodo.
La arqueología material indica que existió algún tipo de actividad musical o sonora, especialmente en el sur escandinavo, pero restos de instrumentos y petroglifos no nos permiten reconstruir la música antiguo-nórdica.

Algunos autores latinos y árabes escribieron sobre los pueblos germánicos en el primer milenio. Estas referencias resultan dudosas, superficiales y peyorativas en muchos casos, y muestran juicios poco objetivos.
 El más antiguo de estos registros aparecen en el “Germania”, del historiador romano Tácito. Menciona cantos guerreros para enaltecer el coraje antes de la lucha, rugidos y cantos contra el quicio de sus escudos para aumentar la reverberación.
Ammianus Marcellinus escribió (tardíamente) de los godos que atacaron el Imperio Romano alrededor del 375, que declamaban canciones de alabanza a sus antepasados ​​con gritos desordenados.
Jordanes(ca 500) mencionó de los godos que ensalzaban a sus ancestros con canciones acompañados de la cítara.
Paulo el Diacono (ca.700)escribió  como la figura del rey longobardo Alboin(ca.500) era celebrada con canciones entre los sajones.
Ibn Fadlan (ca. 900) describe los ritos funerarios de un jefe rus-escandinavo, en los que se tocan instrumentos musicales y se canta.
Ibrahim Ibn Ahmad( ca 900), dejó escrito que los habitantes de Hedeby cantaban horribles canciones que le recordaron a  perros ladrando.
Adam de Bremen(ca.1000), menciona los cantos obscenos con los que se acompañan las ceremonias paganas en el templo de Uppsala.
Saxo Gramático ( ca.1220), narra ciertos ritos en Uppsala que se acompañan de campañas o sonajas.
Edición tardia de la Gesta Danorum de Saxo(fuente:www.bl.uk)


Con la consideración y reserva que entraña literatura antigua nórdica (Eddas, poemas escaldicos y sagas islandesas) como fuente histórica, encontramos en ellas numerosas referencias a la música y músicos. Estos textos, recogidos entre los siglos XII-XIV, levantan acalorados debates entre los especialistas que no deciden de manera unívoca sobre el componente de oralidad y la propia antigüedad del origen de sus motivos.
En Eddas y poemas escáldicos  encontramos que la  música posee cierto valor sobrenatural y religioso, y aparecen escaldos (p.e. Ragnvald Kali, s XII)que mencionan de manera positiva la capacidad de tañer el arpa y declamar poesía. Ignoramos cómo estos escaldos usaban la música para presentar a sus declamaciones poéticas, pero probablemente recitaran con algún tipo de acompañamiento de la lira.

Cabe citar aquí el “Beowulf”. El origen de este poema épico anglosajón se remonta probablemente hasta el siglo VIII, aunque fue a partir del s.X que se recogió por escrito. El texto conjuga poesía épica germánica con elementos de historias irlandesas, folclore anglosajón e historia escandinava. En él aparece la visión significativa e importante del entorno acústico de un gran salón nórdico, referencias a cantos, a la ejecución de instrumentos( liras), al choque de armas…
Beowulf(fuente: britannia.com)

De las sagas islandesas podemos señalar que rara vez aparecen referencias a la música o a instrumentos musicales en Islandia, y cuando lo hacen son asociados a viajes y lugares extranjeros. Un poco habitual ejemplo de mención de música en Islandia sucede en la  “Saga de Bárðar Snæfellsáss” ( Bárðar saga Snæfellsáss), en la que Helga Bárðardóttir, incapaz de conciliar el sueño, toca el harpa toda la noche. También escasos las referencias al canto, en oposición a lo habitual de la declamación: declaman versos poéticos, declaman cantos mágicos, declaman para mantener el ánimo y por diversión. Parece probable que en este contexto textual  declamar y cantar signifique lo mismo.

Hasta aquí contamos con la posibilidad de recrear algunos de los instrumentos que se emplearon, y han perdurado textos más o menos antiguos con la poesía ( como el Beowulf) que pudieron declamar o cantar, acompañados de instrumentos. ¿Podríamos reconstruir su música, aún no conociendo detalles concretos del contexto en el que se ejecutaba? Tomando el Beowulf, encontramos que "la métrica mide en cada verso cuatro unidades fonológicas conocidas como posiciones. Estas unidades no son sílabas ni pies, que es lo que mide la poesía europea moderna y clásica, por lo general. Para el establecimiento de una posición la cantidad vocálica y el peso silábico cumplían un papel crucial. Como estos elementos no están en nuestras lenguas actuales( inglés, castellano), no puede recitarse métricamente, ni nosotros percibirlo como tal. Además, es de suponer que la función del arpa estaba ligada al recitado de las posiciones, y como no podemos realizar las posiciones, tampoco podemos inferir correctamente el uso del arpa.”(Rafa p. Hernández.2018).
 Otros acercamientos proponen la reconstrucción en base a canciones populares que pudieron transmitirse oralmente y conservar sus características hasta la edad moderna, en la que se transcribieron algunas de ellas; o al canto de los rímur ( composiciones rimadas oriundas de las islas atlánticas, Feroe, Islandia, desarrolladas a partir del s. XIV y que citan, se sirven o extractan temas y narraciones antiguas y de las sagas cuya tradición se ha mantenido viva hasta nuestros días). En contra puede alegarse que, aun en el caso de admitir la pervivencia de cierto sustrato antiguo en estos cantos recitados, la trasmisión oral es muy proclive a reelaborar patrones rítmicos y melódicos en el tiempo. El mismo núcleo original y antiguo de estas composiciones, si lo hay, no ha podido ser acotado o definido.

La única manera veraz de trasmisión  de la música  entre periodos dilatados de tiempo previo a las grabaciones sonoras es por medio de la escritura de la música, esto es, las partituras. La escritura, no digamos ya la menos extendida escritura musical, llegó muy tarde a Escandinavia, y de la mano del profundo cambio estructural, cultural, religioso, económico y social que supuso el inicio de la edad media en el Norte. Muchos de los elementos propios de la antigua cultura fueron desplazados, sustituidos o modificados por la influencia de la Europa medieval y la introducción del cristianismo. Por otra parte, hoy día  se considera más correcto referirse a la cristianización de Escandinavia,esto es, la introducción del aparato propio de la Iglesia, y no tanto a la conversión de sus habitantes.Por distinto motivos que quedan fuera de este artículo, la población mantuvo costumbres, hábitos, hechos culturales y usos durante mucho tiempo tras las fechas oficiales de conversión ( a partir de s. XI) En este contexto, mencionaremos como fuentes tardías, pero que  pudieran albergar reminiscencias de la música antigua, el “Nobilis, humilis” y el “Drømde mig en drøm i nat”.
Es el primero polifonía primitiva escandinava. Este himno proveniente de las islas Orcadas, colonizadas desde el s XII por escandinavos y dependientes de Noruega hasta el s. XV. Se trata de una composición laudatoria en honor a San Magnus (m. 1117) , patrón de las Orcadas, encontrada en un códice del s XII o XIII. Su polifonía está en el quinto tono gregoriano(modo  Lidio en Fa)La notación del manuscrito no incluye una indicación rítmica. Esta logró deducirse con la aplicación de fórmulas melódicas y rítmicas propias de la música europea coetánea con la que comparte patrones claros. 
Manuscrito del Nobilis, humilis(fuente:orkneychant.blogspot.com)

La característica distintiva de la composición es el uso del tercer intervalo, en ese momento considerado un intervalo disonante en el continente europeo. La canción debió de sonar de manera muy extraña a los oídos extranjeros. Este empleo de armonías inusuales ha sugerido a los especialistas que quizás estemos ante una adaptación a la liturgia latina de las fórmulas tradicionales utilizadas para el antiguo canto escandinavo.
Relacionado con esta composición tenemos el canto medieval denominado gymel. Es un tipo de polifonía vocal en la que dos voces de igual rango evolucionan de manera independiente en tercios paralelos y convergen al unisono al final de la pieza.
En pleno s XII, el eclesiástico Giraud de Barri escribió sobre la difusión en el norte de Gran Bretaña del canto gymel (en tercios paralelos) y aventuró que dicha técnica provenía de los nórdicos que poblaron aquellas regiones.
“Los ingleses generalmente no hacen uso de esta forma de cantar, solo los habitantes del norte; así que creo que fue por los daneses y los noruegos, que a menudo ocupaban estas partes de la isla y solían permanecer durante largos períodos, que los habitantes adquirieron sus afinidades en su forma de hablar y su forma particular de cantar.”

“Drømte mig en drøm i nat” es la más antigua partitura secular hallada  en Escandinavia. Está recogida en el códice legal “Codex Runicus”(ca. 1300). Existen diferentes interpretaciones del significado de su letra pero, en lo que nos concierne, indicaremos que presenta numerosas características propias de las extendidas baladas medievales europeas, lo que aleja la posibilidad de que conserve reminiscencias de la antigua música.
“Drømte mig en drøm i nat”(fuente:medievalist.com)

La música es una parte importante de la experiencia humana, en todo tiempo y lugar. La escasa evidencia en los registros arqueológicos y literarios de la música antiguo-nórdica, en oposición a la trascendencia de la misma en las culturas tan cercanas como la celta y anglosajona, llama poderosamente la atención. Si los vikingos tuvieron música supieron guardar el secreto. En cualquier caso, la falta de evidencias no resulta concluyente. Lo único que podemos afirmar es que desconocemos como la música era interpretada, el carácter y detalle de las ejecuciones e, incluso, si existió verdaderamente una música vikinga.

Algunas fuentes y lecturas recomendadas.
Especificas:
Reconstructing the music of the Viking Age(Chihiro Tsukamoto,2017)
Animal Bells in Early Scandinavian Soundscapes(Gjermund Kolltveit)
People and Their Soundscape in Viking-Age Scandinavia(C.S.Lund,2010)
Prehistoric Soundscapes in Scandinavia(C.S.Lund,2008)
The Archaeomusicology of Scandinavia(C.S.Lund,1981)
Early lyres in context(Julia Hillberg,2015)
Performance and Norse Poetry(S.A.Mitchell,2001)
Generales:
Cambridge History of Scandinavia(varios,2008)
The materiality of the ancient dead(Fredrik Fahlander,2016)
Scandinavian Cultural Traditions(Christopher D. Galantich,2015)
Power and conversion(Alexandra Sanmark,2002)

Christianization through the regulation of everyday life,(Alexandra Sanmark,2005)

Colección de vídeos que muestran el posible sonido de instrumentos recreados y las posibilidades de los mismos:
https://www.yorkarchaeology.co.uk/resources/finding-the-future/resilience-year-2-3/historic-pastimes-musical-instruments/

miércoles, 2 de enero de 2019

DHistórica, el renacimiento de una revista







Saludos. Quién podría decir en qué dirección apunta nuestro destino. No hace ni seis meses que vimos nacer un proyecto maravilloso, Histórica, y los avatares de la fortuna nos han hecho embarcarnos en algo aun más grande. Nace aquí DHistórica, de la mano de Divulgadores de la Historia. Una revista que mantiene la llama, y la aviva con una web propia en la que guardaremos los números de nuestra revista. Hemos mejorado la accesibilidad y la divulgación de nuestra querida criatura. Ha sido un mes de diciembre de mucho trabajo y mucha ilusión, y por fin, el equipo al completo de DHistórica os presenta su criatura. El número 0, el especial sobre Roma. Esperamos que os guste.




Web de DHistórica

Enlace directo a la revista DHistórica nº0

sábado, 29 de diciembre de 2018

Hijos de las llanuras III. El imperio parto

El general Surena. Fuente. Historias de la
Saludos. Hoy, queridos lectores, haremos un viaje con la imaginación, a vista de pájaro, más allá del mar y de las arenas del tiempo, hasta la desértica llanura cercana a la ciudad Carrae, al sur de Armenia. Corre el año 53 a.d.C. y hasta donde podemos ver, el suelo está cubierto de cadáveres, los restos de lo que fue un magnífico ejército romano justo hasta el día anterior, con tropas aliadas celtas y armenias. Junto a nosotros, los buitres flotan en el aire sobrevolando su comida. Entre los cadáveres, un pequeño grupo de jinetes nos llama la atención. Avanzan entre los cadáveres, explorando el campo de batalla, con la arrogancia de los vencedores. De todo el grupo destaca el jinete que encabeza la marcha. Se detiene junto al cuerpo de un celta gigantesco, que yace moribundo abrasado por el sol. A continuación desmonta. Podemos imaginar que el celta, con varias flechas clavadas en su vientre, sangrando lentamente hasta morir, febril debido a las infecciones de sus heridas y quemado, de repente nota como una enorme silueta eclipsa el astro rey. Ante sus ojos se yergue la figura de lo que no puede ser más que un temible y hermoso dios de la guerra. Alto y de gran envergadura, con los ojos oscuros pintados con khol, luce una hermosa armadura dorada y ricos ropajes de seda. Una espada de cuidada empuñadura cuelga de su costado derecho, y un decorado carcaj del izquierdo. Su pelo cae en negros tirabuzones sobre sus hombros.
El magnífico jinete observa el cuerpo con cierta indiferencia, mientras piensa que no hace mucho, sus antepasados habrían arrancado la cara de su enemigo en el suelo antes siquiera de que expirara. De hecho, mira sobre su hombro al resto de su ejército, y sabe que algunas de las tribus de jinetes que le acompañan lo harían gustosamente. Pero no él. Ni él ni su gente. Porque ellos ya no son los bárbaros que fueron. Porque ahora, la casa de los Arsácidas, a la que él pertenece, gobierna un imperio capaz de rivalizar con la mismísima Roma en poder.
El celta busca a tientas su espada, y sujetándola por la cruz, se la lleva al pecho, convencido en su delirio de que el dios de la guerra ha venido a por él. Con las pocas fuerzas que le quedan, grita su propio nombre, para que el dios de la guerra sepa quien yace moribundo en el desierto. El jinete espera unos instantes, y cuando el celta se queda sin aliento, le responde algo en un griego impecable pero con fuerte acento oriental. Nuestro celta no lo sabe, pero lo que él confunde con el dios de la guerra, es en realidad Surena, el general parto más astuto y capaz de su imperio.
Espectacular representación de catafractos iranios. 

Los partos ya son en realidad viejos conocidos nuestros. Son una rama de los escitas, los Parni. Como tribu esteparia, Herodoto los contabilizó entre los pueblos sometidos por los persas que invadieron Grecia durante las guerras médicas, en el siglo V a.d.C. De modo que durante los tres siglos siguientes, permanecían dentro de las fronteras del imperio persa hasta que dicho imperio fue derrotado por Alejandro Magno. Una vez muerto en Babilonia en el 323 a.d.C., su inmenso imperio conquistado a lo persas, es repartido entre sus generales. Uno de ellos, Seleuco, recibe los territorios de Mesopotamia, Media, Persia y Bactria, el corazón del conquistado imperio persa. Comienza así la dinastía de reyes seleúcidas, que gobernará entre los siglos IV y II a.d.C., y tratando de expandirse hacia este y oeste, con el fin de volver a dominar todos los territorios conquistados por Alejandro.
A principios del siglo II a.d.C., Roma se ha extendido hacia el este, hasta Macedonia. La casa de los seleúcidas envía tropas de apoyo, pero el ejército macedonio es derrotado en Cinoscéfalos. Luego, la casa de los seleúcidas conquista territorios en Asia Menor, y concentra muchas tropas allí. Roma lo interpreta como una provocación, e invade el continente asiático, derrotando al ejército seleúcida en Magnesia, en el 190 a.d.C.
Mapa del imperio parto. Fuente: Worldpossible.org
Mientras, los partos, desde la satrapía oriental de Bactriana, se habían separado del reino de Seleucia en el 249 a.d.C. Bien, pues debido a las guerras de los seleúcidas con Roma, los partos aprovecharon para, desde el desastre de Magnesia, expandir su dominio político primero en el este y el sur, y luego hacia el oeste. Así, entre el 160-140 a.d.C., bajo el mandato de Mitrídates (no el rey del Ponto. Otro Mitrídates. Por lo visto, era un nombre muy común), conquistaron Media, Persia, Caracenas, Gedrosia, Asiria y Babilonia. Nacía así un poderoso imperio, que extendió su dominio hacia el oeste, hasta que se encontraron con los romanos y sus aliados armenios.

El ejército parto se organizaba en dos cuerpos principales. El primero era el de arqueros a caballo. De origen escita, los partos eran magníficos jinetes y mejores arqueros. Habían perfeccionado su arco tradicional, aumentando la rigidez de los extremos de las palas compuestas y recurvas. Esto permitía lanzar flechas con más fuerza sin riesgo de que se rompiera el arco. Además, buscaban como aliados otras tribus salvajes de las estepas (y no tanto de los territorios dominados por ellos, ya que no les interesaba que dichos pueblos adquirieran experiencia en la guerra). Los arqueros a caballo componían la mayoría de las tropas partas, y desarrollaron brillantemente las tácticas con ellos. Sus enemigos podían ver como las masas desordenadas de arqueros a caballo avanzaban a toda velocidad hacia ellos, para cambiar la dirección 90 º a unos 50 metros del frente enemigo, girando a la derecha casi al unísono, como una bandada de pájaros volando a ras de la llanura, y correr así en paralelo el frente enemigo lanzando flechas a una velocidad endemoniada. También solían lanzarse a la carrera hacia un punto del frente enemigo, y, a la distancia adecuada, parar en seco, dar media vuelta a sus monturas sobre dos patas, y mientras comenzaban a alejarse, disparar hacia atrás por encima de las grupas de sus monturas. Esta técnica se conoce desde entonces como “tiro parto”, y es verdaderamente espectacular. Desarrollaron otras técnicas de disparo a caballo, otras posiciones de ataque imposibles, que siglos después serían estudiadas por los musulmanes de Persia, tras la expansión del Islam.
El tiro parto. Fuente ArteHistoria

La otra gran división la formaban los catafractos partos. Si creéis que los caballeros medievales europeos iban acorazados, olvidadlo, porque comparado con un catafracto parto del siglo I a.d.C., es como si llevaran una armadura de cartón. Sólo los más nobles y ricos partos podían permitirse el costosísimo equipo del catafracto: casco de bronce o hierro; armadura de escamas o de láminas de hierro, cosidas sobre prendas de cuero, permitiendo la movilidad de brazos y piernas; guanteletes acorazados, protector para cuello; botas de cuero con refuerzos metálicos lamelares y barda para el caballo, desde la cabeza hasta casi los cascos, de armadura de escamas o lamelar. No llevaban escudos, sino el contos, el mismo que veíamos en los sármatas: una larga y gruesa lanza de más de tres metros y medio, que se blandía con ambas manos. Estos catafractos eran la evolución del lancero pesado acorazado desarrollado por otros pueblos de las llanuras, los maságetas, desde el siglo V a.d.C. (ver artículo de los persas). Este tipo de tropas sólo pudo ser desarrollada después de que empezara a criarse una nueva raza de caballos, distintos a los ligeros y pequeños ponies de las llanuras: los caballos niseanos, cuyos secretos consiguieron los persas, y que fueron criados en las satrapías orientales de su imperio.
Catafracto parto. Fuente. Wikipedia.
Cabe pensar que la sola carga de los catafractos era decisiva, pero los partos sabían bien que no era así. Para empezar, los caballos soportaban mucho peso y no podían galopar. Las cargas de catafractos se hacían al trote, manteniéndose pegados unos jinetes a otros, sin dejar huecos. Además, nunca fueron tantos como para ser decisivos. Cargando contra un frente de infantería fresco y firme, lo tenían muy crudo. Sin embargo, si elegían el momento de atacar, con el frente desorganizado y disperso por el fuego previo de los arqueros a caballo, los catafractos podían entrar por el hueco y causar un devastador efecto psicológico.
Los partos usaron bastante bien a los catafractos, aunque en ocasiones, se lanzaron a cargas suicidas que les costaron muy caras. Lo mejor era desordenar a las tropas enemigas con arqueros, lanzar a los catafractos y, si los enemigos se agrupaban de nuevo, detener a los catafractos y volver a disparar a las concentradas y desconcertadas tropas enemigas de nuevo con arqueros. Si éstos no volvían a agruparse, era el momento para que llegaran los catafractos, y probablemente, pondrían en fuga al resto de sus enemigos.
Los partos llegaron incluso a usar caballeros catafractos a camello, y como músicos de su ejército, llevaban grandes tambores a lomos de estos magníficos animales.

Los partos llegaron pronto a acuerdos comerciales con China, y gracias a ellos, la seda llegó a ser conocida en el mundo greco-romano. El imperio era el centro de la ruta de la seda. Los partos vestían con este tejido, y los jinetes solían llevar pantalones holgados y camisas de brillantes colores y complicados motivos.

Ilustración de una noble irania. Fuente Crystalinks
El gobierno de los partos era en realidad muy parecido a la Europa feudal. Las casas gobernantes eran siete familias nobles, entre las que era elegido un rey. El cargo no era hereditario, sino que se elegía entre los nobles, como un “primero entre iguales”. La monarquía parta, para intentar legitimar su dominio, tomó la denominación de los antiguos reyes persas: Rey de reyes. Los territorios siguieron organizándose por satrapías, (igual que con los persas), pero bajo el dominio de los nobles, a modo de señores feudales. Eran la élite guerrera, y por debajo de ellos había nobles menores y luego, una gran masa de pueblo sin rango ni categoría.
El dominio parto no era bien aceptado en los territorios del sur, sobre todo en Persia, pero mientras los partos mantuvieron su hegemonía militar, tuvieron que soportar su dominio.

Durante el siglo I a.d.C., los partos comenzaron a presionar en el oeste, ya en Siria, Palestina y Armenia, territorios romanos o aliados con ellos. El senado romano no estaba interesado en una guerra con ellos, pero trataba de mantenerlos alejados del oeste. De modo que tras duras negociaciones, se firmaron tratados de neutralidad, que fueron respetados intachablemente por los gobernantes partos. No obstante, Marco Licinio Craso, en el 53 a.d.C., se convirtió en gobernador de Siria, e, ignorando las órdenes del senado e intentando emular al propio Alejandro Magno, decidió por su cuenta avanzar por el territorio parto hasta establecer tropas en algunas ciudades de Mesopotamia. Además, consiguió tropas de Armenia como refuerzo.
Moneda acuñada por el rey Orodes. Fuente NationalGeographic
En aquel momento, el rey parto era Orodes II, y tenía un fiel lugarteniente llamado Surena. Los movimientos de Licinio Craso fueron brillantemente contrarrestados por Orodes. Dividió su ejército en dos. Él dirigió una mitad contra Armenia, como represalia y para cortar rutas de suministro. La otra mitad se la dio a Surena. Éste, un general verdaderamente astuto, dejó que Licinio Craso avanzara por la ruta más corta a través del desierto. Surena se había anticipado, y sin que Craso lo supiera, se había aliado con el jefe árabe que guiaría a los romanos hacia Partia. Por lo tanto, Surena se tomó el tiempo que le fue necesario para dejar que los romanos avanzaran por las abrasadoras arenas, agotándose, quedándose sin suministros, hasta que desplegó su ataque.

Al sur de la ciudad de Carrae, los partos hicieron su aparición. Una avanzadilla de arqueros a caballo consiguió atraer a las tropas más rápidas de los romanos, y luego fueron rodeados y asaeteados. Mientras, el grueso del ejército, básicamente infantería pesada, formando un cuadro defensivo, comenzó a sufrir una y otra vez el ataque de más arqueros a caballo, hasta que se fueron desorganizando. Desesperados, los legionarios descubrieron con amargura que las flechas partas eran capaces de perforar escudos y armaduras. Cuando comenzaron a desordenarse las filar romanas, los catafractos, que Surena había ocultado con mantas, descubrieron su disfraz. Los aliados armenios también usaban catafractos, por lo que no eran nuevos para los romanos. Sin embargo, allí, en la desértica llanura, lejos de todo, el brillo de las armaduras al sol aterrorizó a los romanos, y su carga fue terrible.
La derrota romana fue total y absoluta, y los partos aprovecharon para iniciar una guerra expansionista hacia el oeste: Armenia, Palestina y zonas de Asia Menor. Sin embargo, no supieron mantener sus conquistas contra la maquinaria romana.

Fresco decorativo estilo palaciego parto. Fuente: Crystalinks
Cuando el primer emperador, Augusto, tomó el poder en el año 27 de nuestra era, pactó con los partos para tener tiempo de organizar su imperio.
Desde entonces, la estructura del imperio parto comenzó a descomponerse lentamente. En Persia, una tierra que nunca aceptó bien el dominio de las casas nobiliarias arsácidas, comenzó un lento resurgimiento cultural que, con el periodo aqueménida como referente y fuente principal de inspiración, fue creando tensiones en dicho territorio que distrajeron a los reyes partos del oeste.
Durante los siglos I y II de nuestra era, la frontera occidental con los romanos se movió con frecuencia. A veces los romanos avanzaban hasta el Eúfrates, para ser de nuevo repelidos. Una serie de reyes incapaces permitió que los romanos incendiaran los palacios reales hasta tres veces. Sin embargo, en el 249 d.C., los romanos habían sido rechazados, y los partos concentraron sus fuerzas en el oeste para invadir de nuevo Asia Menor. Entonces, de repente, hubo una revuelta en Persia que dejó al rey parto atrapado entre dos frentes, y se desmoronó en cuestión de meses. Después de 400 años de dominio arsácida, Oriente Medio estaba de nuevo en manos de una dinastía persa, los Sasánidas, pero eso es otra historia.
El legado parto es el de un imperio que contuvo al propio imperio romano, y que reavivó la llama del poder militar iranio, hasta que ésta prendió en la dinastía sasánida.
Catafractos partos de AVentine Miniatures

La lista de DBA para los partos es la II/37. Tiene 7 peanas obligatorias de LH, que representan a los arqueros a caballo. El general es un 4Kn, es decir, catafractos. Otra peana más es de 4Kn, más catafractos, y el resto son opciones: puedes meter más LH, más Kn o incluso un Ps y un Aux, que representan contingentes de tropas irregulares aportadas por los territorios del imperio parto.
Son un ejército para terreno abierto. La caballería ligera le da mucha movilidad, permitiendo abrir huecos por donde colar los durísimos catafractos.
Muchas marcas tienena arqueros a caballo: Xyston, Essex, Donningtong, Chariot... Sin embargo, en catálogo como imperio parto, Essex y Donintong tienen toda la gama.
Ejército parto para Ímpetus. Fuente: Frater Sinister


lunes, 10 de diciembre de 2018

Sagas islandesas

SAGAS ISLANDESAS

En el siglo X un grupo de colonos nórdicos provenientes de Groenlandia establecieron un pequeño asentamiento en la isla de Terranova, en la costa noreste de Norteamérica. Este temprano «descubrimiento de América» permaneció oculto, mencionado en unas pocas sagas y documentos que apenas trascendieron a su tiempo. Debieron transcurrir otros cinco siglos para el redescubrimiento del Nuevo Mundo.


Manuscrito de saga. Fuente: ancient-origins.com
Entre los siglos XII y XIV, en el ámbito escandinavo, más específicamente en Islandia, se desarrolló un género literario propio, las sagas. Tributario de la tradición narrativa germánica, y elaborado por autores ya dentro del carácter europeo medieval, pero muy próximos a las historias que contaban, supuso una de las primeras manifestaciones de lo que hoy entendemos por novela. Esta interesante y peculiar expresión literaria pasó un tanto desapercibida en el ámbito cultural europeo, silenciada ante el empuje de las corrientes intelectuales, religiosas y estéticas propias del feudalismo. Estos dos grandes descubrimientos del pueblo nórdico, el de un continente y el del género novelístico, cayeron en el olvido para el mundo, desdibujados por las brumas que parecen envolver esta península del lejano norte.
Escena de la saga Laxdœla. Fuente: Medievalists.net
En el mismo instante en que el «mundo vikingo» toma contacto con el resto de Europa, la historia de la Escandinavia medieval, su expansionismo vitalista, la idiosincrasia de su gente y costumbres, cala en la mente global. Desde aquel «Señor, líbranos del furor de los hombres del norte», pasando por la revitalización del romanticismo y las corrientes nacionalistas, hasta las variadas manifestaciones culturales de todo tipo que encontramos hoy día, pocas realidades históricas han impregnado tanto el imaginario de Occidente. Esta popularización tiene consecuencias contrapuestas. Por una parte, la propia realidad histórica se reinventa y evoluciona según sus caminos e impulsos, sometida a las corrientes, la estética y las necesidades del momento, creando una (o varias) versiones paralelas, más o menos vistosas y acertadas. Por otra, ese interés creciente por «lo vikingo» otorga un impulso al estudio, investigación y divulgación de la historia de estas gentes, interesantísima y estimulante de por sí, sin necesidad de añadidos. La doble vertiente que referimos queda ilustrada en la representación del guerrero vikingo con casco cornudo, de gran valor como icono, pero ya superada gracias a la popularización de la realidad histórica del periodo.

Gran parte de lo que compone este fascinante mundo vikingo, del mito e imaginario (aunque no tanto de la realidad histórica), lo que sabemos sobre sus dioses, su mitología colorista, el folclore, sus temas y motivos, tiene su origen en las eddas y las sagas. Suponen una inestimable fuente de conocimiento de «lo nórdico». Son, además, unas estupendas creaciones literarias, con marcada intención estética, que aúnan su carácter como obras de autor con el reflejo historiográfico de una tradición de narrativa oral. Muchas de las obras estaban basadas en hechos históricos reales y llamativos, según el conocimiento de la época, convenientemente completados y aderezados para crear narraciones coherentes e interesantes para su público, adaptándolas a la escala de valores contemporánea.

 SAGAS E HISTORIA
En el estudio de un pueblo prácticamente ágrafo en el periodo que nos incumbe, con tan pocos textos coetáneos, resulta tentador el utilizar el material contenido en las sagas como fuente histórica. En ellas aparecen, casi con recreo por parte de sus autores, todo tipo de asuntos, ya sea de historia o intrahistoria, morales, emocionales, de vida cotidiana, bélicos y familiares… En este sentido, referir estos temas, representan un adelanto a su propio tiempo. Desgraciadamente, hay que prevenirse de considerar lo contado en las sagas como una recreación de la realidad histórica. En el momento de redacción de las sagas no existía el mundo que en ellas se narra. No solo habían pasado cientos de años desde los hechos que refieren. La misma sociedad era marcadamente diferente tras la conversión al cristianismo y la consiguiente ruptura con los usos tradicionales y la inclusión de Escandinavia en el horizonte europeo.
Lugares islandeses de la saga de Egil. Fuente: www.wikiwand.com
Además de la distancia temporal y social, debemos considerar dos aspectos: la concepción del estudio de la historia en ese tiempo, ya que puede resultar deficiente y es imprescindible ponderarla con perspectiva y sentido crítico.
Sin entrar en definiciones de las distintas clasificaciones, indicaremos que ciertas sagas se crearon con pretensión historiográfica, no exenta de sumisión a los poderes de la época. No pocas tenían intención religioso-moralizante. Algunas se dedicaron a justificar linajes y ancestros ilustres de poderosos. Incluso abundaban aquellas con un objetivo meramente literario, destinadas al entretenimiento de su audiencia. Los propios motivos, estética, lugares literarios que aparecen en las sagas son, en numerosas ocasiones, importaciones de otras culturas y no reflejo de la propia.
A pesar de todo, los productores de sagas consiguieron un imposible al conjugar dos aspectos contrarios. Por un lado eran cristianos, cuando no clérigos, dedicados a agradar a unos poderes y una sociedad cristiana, que elaboraron unos textos con marcada intención religiosa. Por otro, y esto es fundamental, sentían respeto y fascinación por un pasado y unos ancestros paganos, por un tiempo de grandeza y arraigo que ya se fue. Este gusto por la tradición, por la historia de sus antepasados y linajes, les llevó a tratar de reflejar la vida de los antiguos nórdicos lo mejor que supieron.
Por todo ello podemos considerar que hay verdad histórica en las sagas. Gracias a ellas, y tras un estudio comparado y cotejado con otras fuentes, hemos logrado conocer detalles de la vida y el sentir de las gentes que de otra manera ignoraríamos.

SAGAS Y POESÍA
Eddas y sagas emanan de una rica tradición oral que no se plasma por escrito hasta que la influencia de las hagiografías cristianas y otras obras de corte medieval que comenzaban a elaborarse en Islandia incita a sus autores a recoger las historias de sus antepasados.
Escaldo, ilustración de Christian Krohg. Fuente: mikespassingthoughts.wordpress.com
 
Aunque las sagas son narraciones en prosa tienen su origen en largos poemas mitológicos o heroicos en los que, posteriormente, se intercalaron partes explicativas en prosa. Las primeras versiones de dichas obras estaban muy próximas a la poesía y prosa poética, pero evolucionaron hacia textos en prosa, conservando figuras y ciertos elementos caracterizadores de la oralidad.
Es habitual que incluyan poemas intercalados en el texto, ya sea como parte de la narración, cita histórica o composición declamada de los protagonistas. Lejos de ser un recurso preciosista, un adorno, algunos de estos poemas tienen un peso trascendental en el propio desarrollo del argumento, o son recogidos como legado histórico que reafirma lo narrado. Más allá de eso, algunos de estos poemas tienen un valor destacadísimo por sí solos.
Esta poesía en antiguo nórdico puede agruparse en dos tipos: la poesía éddica y la poesía escáldica.
La poesía éddica, nacida de la tradición oral, se caracteriza por una métrica simple en la que las figuras poéticas propiamente nórdicas, kennings y heiti, se usan con moderación. Se trata de las composiciones más antiguas; extensos poemas mitológicos y heroicos nacidos del acervo común de los pueblos germánicos.
En la poesía escáldica la composición está sometida a rigurosas formalidades. Encontramos una métrica definida y compleja, sintaxis elaborada e intencionalmente estética y un uso extenso de las figuras poéticas, así como una elaboración y desarrollo de las mismas. Se trata de una poesía cortesana, desarrollada por poetas profesionales, los escaldos, que, al servicio de un gran señor, ensalzaban las cualidades o hazañas del mismo. Llegaron incluso a reconocerse como fedatarios de los acontecimientos, cronistas de su época.
Ejemplo de verso aliterado en castellano.
Estas poesías se valían del verso aliterado germánico, si bien en sus etapas finales incluyeron rima, por influencia europea. Aunque hoy día concebimos el verso casi exclusivamente como rimado, esto es, basado en la repetición de fonemas a partir de la sílaba tónica al final de los versos, no era así en la antigüedad, existiendo otros modos en las tradiciones poéticas occidentales. Tenemos por ejemplo la métrica grecolatina, basada en la repetición de un patrón de sílabas de larga o corta duración, o el propio aliterado germánico que nos concierne.
En el verso aliterado propio de composiciones del mundo germánico, finés y estonio, entre otros, encontramos que el verso se divide en dos partes, hemistiquios, que comparten un sonido en común, de manera que en la primera mitad dos palabras aliteran entre sí y con una de las palabras de la segunda mitad. El sonido reiterado suele ser la raíz de la palabra, por lo general su sílaba inicial. La pauta tiene más sentido en las lenguas germánicas que en castellano, donde resulta complejo de cumplir.
La necesidad de aliteración y el gusto por temas, realidad y asuntos más o menos recurrentes, dio lugar a la creación de perífrasis y metáforas. Con el tiempo, esta forma elaborada y poética de sustituir palabras comunes se desarrolló, y mucho, dando lugar a creaciones complejas, a formas definidas y reconocidas, de gran belleza.
Así pues, en vez de la prosaica palabra «sangre», se utilizó «sudor de la batalla»; en vez de «aire», «casa de los pájaros». Estos kenningars se convirtieron en un arte en sí mismo, y llegaron a evolucionar a formas realmente complicadas, creándose metáforas de metáforas anidadas.
Los heiti, por su parte, consistían en el uso de palabras o expresiones «evocadoras», en sustitución de palabras de uso habitual.
 Emplearán «corcel» en lugar de «caballo», «ave» en lugar de «pájaro». Podían usarse arcaísmos, extranjerismos, sinécdoques, referencias mitológicas… Con el tiempo también estas figuras se desarrollan, autoreferenciándose y entremezclándose con los kenningars.
En el desarrollo de su arte, los escaldos, como poetas profesionales, llevaron los requisitos formales y métricos de la poesía escáldica y  a elevadas cotas de elaboración y preciosismo.

lunes, 3 de diciembre de 2018

Histórica, nº 5



Saludos. Presentamos aquí el número 5 de Histórica, hecha con la ilusión de siempre y en la que aparece por fin nuestro compañero Adonis Sánchez.
Cabe también anunciar que será el último número de Histórica como tal. Este proyecto se está haciendo más grande y los que formamos parte de él hemos iniciado una nueva etapa, con nuevo nombre, web propia y más novedades que en los próximos días verán la luz, con ánimo de seguir haciendo divulgación de calidad y entretenida. De compartir nuestra pasión con vosotros y haceros pasar un buen rato.

Con todos ustedes, nuestro quinto número de 

Histórica